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Tribuna

Adam Smith en Ghana

La realización de resultados atípicos por medio de ventas en las carteras bancarias hace más frágil la resistencia de los cambios. Con estas ventas, los bancos mejoran sus balances, pero las consecuencias resultan funestas para la estabilidad del mercado de acciones. Para el inversor se trata corno siempre de información puntual y rapidez de reflejos; pero saber cuándo un banco desinvertirá es más difícil que calcular a futuro el precio del cacao en Ghana.Se cuenta que en aquel país africano, Adam Smith -sólo es el nombre de pila de un agente de Bolsa británico- perdió la camisa pensando que el Gobierno manipulaba las estadísticas al hablar de abundancia cuando la cosecha era precaria. Subirá el precio, se dijo un buen día. Compró mucho cacao en el mercado de futuros y adquirió un juego de ropa tropical, una brújula, un equipo de enfriar martinis y una escopeta para cazar elefantes. Finalmente, la cosecha fue inmensa y el precio del cacao se hundió. Días después, una fuerte lluvia inundó la jungla de pulgones que acabaron con el cacao. Naturalmente, el precio volvió a subir, pero para entonces Smith estaba muy lejos de la civilización y no tuvo tiempo de cambiar sus contratos.

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