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Las drogas y el racismo

16.000 madrileños del Sur gritan contra la droga

Unas pequeñas asociaciones vecinales de las zonas más pobres de Madrid lograron sacar a la calle ayer a más de 16.000 personas, bajo el lema No a la droga, La manifestación vino precedida de la crispación en los barrios del Sur, muchos de cuyos vecinos han reaccionado contra los realojamientos de familias gitanas porque las identifican con el tráfico de drogas. Todas estas acciones, incluida la manifestación, han sido condenadas por otras asociaciones de vecinos, así como la propia Federación Regional (FRAV). Igualmente, la Junta de Portavoces de la Asamblea de Madrid aprobó una declaración conjunta que defiende los realojamientos.

Seis asociaciones de vecinos de Villaverde Bajo y Perales del Río, conocidas en las últimas semanas por su oposición al realojamiento de 88 familias gitanas en la zona, consiguieron reunir ayer a 16.000 vecinos en una manifestación contra los "hipermercados de la droga"."¡Sí, sí, sí; el Sur está en Madrid!", "¡Una, dos y tres; si no nos hacen caso, volveremos otra vez...!". Éstas fueron algunas de las consignas que coreaban anoche los manifestantes, vigilados en todo momento desde el aire por un helicóptero de la policía.

La marcha, con un recorrido de unos seis kilómetros, comenzó a las 18.30 en Villaverde Bajo y concluyó tres horas después en Atocha.

En ningún momento se registraron incidentes, ni siquiera al paso de la manifestación por las viviendas prefabricadas de la Ribera de San Fermín, uno de los enclaves que los vecinos denuncian como punto de narcotráfico.

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"¿Y qué queréis que digamos?", señaló a los periodistas un vecino de la Ribera de San Fermín, con rostro circunspecto y oculto detrás de su chabola, al paso de los manifestantes.

Paralelamente, miembros del servicio de seguridad de la manifestación, integrado por unas 300 personas, hicieron un cordón en el límite de la carretera de San Martín de la Vega y las citadas viviendas prefabricadas, para evitar altercados con sus moradores.

La marcha, que empezó en Villaverde Bajo y discurrió por la glorieta de San Fermín y calle de Antonio López hasta pararse durante unos 20 minutos en la plaza de Legazpi antes de disolverse, sobre las nueve y media de la noche, en Atocha, tuvo en el No a la droga su lema principal, y se fue nutriendo de participantes a lo largo del recorrido hasta alcanzar, en Legazpi, una cifra próxima a las 16.000 personas, la mayoría residentes en los barrios del sur de Madrid. Ninguna asociación vecinal, salvo las seis convocantes de Villaverde y Perales del Río y la de Orcasur, convocaba la manifestación.

Al llegar los manifestantes a la plaza de Legazpi, el portavoz de la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Villavarde y Perales, Nicanor Briceño, asediado por una maraña de informadores, se subió a un estrado y expusó las reivindicaciones vecinales. En su arenga, Briceño dejó claro que las protestas no iban a cesar hasta que la Administración desmantele "todos los focos marginales" del sur de Madrid. Aclamado por sus convecinos, Briceño avanzó una nueva acción de protesta para el próximo sábado, que consistirá, dijo, "en una cacerolada" frente al Ayuntamiento de Madrid.

La primera manifestación de todas las convocadas a lo largo del ya denominado conflicto de Villaverde, reunió a 2.000 vecinos el pasado 13 de septiembre, bajo el lema Contra la droga y el realojamiento de gitanos.

"Asentamientos marginales"

La marcha, que en todo momento discurrió en tono festivo y estuvo plagada de consignas en la que se culpaba al Gobierno central, al autonómico y al Ayuntamiento del problema de la droga que azota a los barrios madrileños del Sur, estaba encabezada por una pancarta en la que se leía "Asentamientos marginales, no; integración social, sí. Villaverde y Perales, contra la droga".Desde el 17 de diciembre de 1988, cuando Comisiones Obreras reunió en Madrid a unas 40.000 personas, llegadas de toda España, la manifestación desarrollada ayer es la más voluminosa de las celebradas en la capital por ciudadanos exclusivamente madrileños.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de octubre de 1991

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  • La protesta proseguirá el sábado con una 'cacerolada'