Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

¡Pero si vamos a Atocha!

La línea Fuenlabrada-Móstoles aumentó en 10.000 pasajeros gracias al nuevo túnel

"¡Anda, pero sieste tren sigue hasta Atocha!". Un viajero despistado se enteraba de sopetón de la reciente apertura del túnel entre las estaciones de Embajadores y Atocha. Pero la inmensa mayoría de los usuarios de los trenes de cercanías de Móstoles y Fuenlabrada esperaba desde hace tiempo la conclusión de esta obrra largamente anunciada. Muchos tomaron ayer la nueva línea C-5 (Móstoles-Atocha-Fuenlabrada) con ánimo experimental. Pretendían ensayar itinerarios alternativos para acabar de una vez con los engorrosos transbordos.

Cinco años más tarde de lo previsto, las líneas C-5 (Fuenlabrada-Atocha) y C-6 (Móstoles-Embajadores) han quedado fusionadas en una -por el camino más largo-, a través del túnel abierto entre Atocha y Embajadores. La nueva línea de cercanías transportó ayer, según cálculos de Renfe, unos 240.000 viajeros, lo que supone un 5% de incremento respecto al número de pasajeros que utilizaban ambos ramales antes de la construcción del túnel.Francisco Palomo Romero, un trabajador de banca de 53 años, salía del vagón mirando satisfecho al reloj. Ahora que los trenes de Móstoles llegan a Atocha puede salir de su casa, en el barrio de Las Águilas, a las 14.35, y entrar al trabajo a las 15.00 en la calle de Alfonso XII después de un café completo. "Antes iba siempre a toda pastilla, tardaba 15 minutos hasta Embajadores y 10 minutos en el autobús, cuando no se retrasaba", explica Palomo. "Así me sale más barato porque el abono del tren me cuesta al mes 1.500 pesetas y por la taijeta de transportes tenía que pagar 3.000", añade mientras camina hacia las escaleras mecánicas.

De Fanjul a Alcalá

Cristina, Mercedes y Paula, tres estudiantes de segundo de Farmacia en la Universidad de Alcalá de Henares, también se han alegrado con la construcción del nuevo túnel. Hasta hace una semana, acudir a las aulas suponía para ellas un pequeño periplo por la red de transportes de Madrid. "Cogíamos el tren en Fanjul, donde vivimos, llegábamos a Embajadores, de allí en el circular a Atocha y luego vuelta al tren hasta Alcalá", detalla Cristina. Ayer estas tres estudiantes de 18, 19 y 20 años llegaron al campus en una hora con un solo transbordo en Atocha.Pero no todos los viajerosconocían los nuevos cambios en las líneas de cercanías. Ángel Hernández, un trabajador de Correos de 26 años, no daba crédito a sus ojos al ver que el tren de Fuenlabrada continuaba su recorrido hasta Móstoles. "Caramba, pues no me había enterado y me viene muy bien bajar en Embajadores porque allí puedo coger la línea 3 del metro hasta plaza de España, donde voy a estudiar por las mañanas", explica mirando atónito el panel informativo.

Mercedes, una empleada del Ministerio de Agricultura de 35 años, llevaba un control exhaustivo de las obras del túnel. "Como trabajo aquí al lado intentaba enterarme de cuándo podría comenzar a utilizarse la nueva línea", expone. Ayer, por primera vez, ensayaba el trayecto desde Atocha hasta su domicilio de Aluche. "Así me evito tener que coger un autobús o el metro", concluye deseosa de que los trenes cumplan con los horarios establecidos.

Silvia Ajea, una vecina de Móstoles de 19 años, salía del vagón absorta en la música de su casete portátil. Por primera vez llegaba en tren hasta Atocha. "Desde hace tiempo se rumoreaba que iban a abrir este túnel, pero no veíamos el momento de que lo hicieran porque quedándote en Embajadores siempre había que hacer transbordo", afirma mientras vuelve a colocarse los cascos.

José Manuel y Juanjo, dos administrativos de 39 años que trabajan en la zona de Pacífico, estaban ya acostumbrados a trasladarse en la línea 6 de metro hasta la estación de Laguna, y de ahí en tren hasta su domicilio en Móstoles. Ayer cambiaron su itinerario tras enterarse de la inauguración del, nuevo tramo.

Junto a todos estos viajeros dedicados a buscar el itinerario más corto también abundaban ayer los curiosos que se acercaban a conocer el tan tardío y esperado túnel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de octubre de 1991