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El juez investiga la muerte de los etarras del 'comando Donostia'

Los disparos que causaron la muerte a los etarras Patxi Itziar, Iñaki Ormaetxea y Jokin Leunda fueron efectuados a corta distancia, según confirmaron ayer fuentes judiciales. La investigación que realiza el juez podrá determinar si los proyectiles que mataron a los miembros del comando Donosti fueron disparados por las armas de los agentes de la Guardia Civil, o si, por el contrario, alguno de los terroristas utilizó su pistola para dispararse.El calibre de la munición que emplearon los activistas de ETA fue de nueve milímetros Parabellum, el mismo que el usado por los agentes de la Guardia Civil en el enfrentamiento que mantuvieron con los etarras, en el barrio de Morlans, en San Sebastián.

Patxi Itziar presentaba en su cuerpo dos orificios, uno de entrada y, otro de salida, pero sólo fue alcanzado por un proyectil. Iñaki Ormaetxea recibió tres balas, y una de éstas fue la que le causó la muerte. Jokin Leunda tenía el mayor número de impactos: nueve fueron las balas que alcanzaron su cuerpo, aunque, como en los casos anteriores, fue una sólo la que le causó la muerte. Ninguno de los proyectiles disparados quedó alojado en los cuerpos de los etarras, lo que impide conocer en estos momentos la procedencia de las balas. Al haber introducido proyectiles del mismo calibre en las armas, lo único que distingue unas balas de otras son las letras grabadas en la parte inferior del proyectil, indicaron fuentes próximas a la investigación. Los informes de balística que espera el juez instructor de la causa profundizarán sobre este aspecto.

Fernando Andréu Merelles titular del juzgado que investiga los hechos, espera recibir en breve los análisis del Instituto de Toxicología de Madrid, adonde remitió muestras de sangre y ropa de los etarras muertos.

Pruebas testificales

Una vez que el juzgado reciba esos datos, el juez comenzará a efectuar las pruebas testificales a los vecinos del barrio que escucharon los disparos y vieron el desarrollo de la operación policial. También prestarán declaración los mandos de la Guardia Civil, responsables del dispositivo policial, y los agentes que se adentraron en la vivienda en la que estaban alojados los etarras.Está previsto asimismo que María Eugenia Muñagorri, propietaria del, inmueble en el que estaban albergados los terroristas, sea trasladada de la prisión en la que se encuentra internada al Juzgado de San Sebastián para que manifieste ante el juez su versión de los hechos que provocaron la muerte de los terroristas.

En el interior de la vivienda se encontró un plano con las instrucciones de manejo de un vehículo con control remoto. En el mismo, con dibujos, se explicaba el sistema que debía emplearse para dejar un vehículo y manejarlo posteriormente desde una distancia prudencial.

A través de las investigaciones policiales se ha sabido que el comando Donosti tenía previsto colocar un coche bomba con 200 kilogramos de explosivo junto a la comisaría de Irún (Guipúzcoa), ubicada en el centro de esa localidad fronteriza.

El material debe encontrarse en el escondrijo que poseía ese grupo terrorista y que hasta el momento no ha podido ser localizado por la policía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de agosto de 1991