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Una ruta sembrada de cadáveres

El horror preside la ruta de Kuwait a Basora, el camino que emprendieron los soldados iraquíes en su retirada y donde tuvieron que soportar un terrible acoso. Un oficial britanico describió así el escenario: "Cuando llegué, encontré una increíble carnicería. Muertos, mutilados y cuerpos calcinados se expandían por todas partes". Una deforme serpiente de carros de combate, vehículos y automóviles yacen destruidos sobre el asfalto. Junto a la chatarra, los cuerpos de miles de soldados de Sadam salpican una ruta que estuvo presidida por la violencia más extrema. A 20 metros de uno de los arcenes, una familia kuwaití aparece acribillada por balas iraquíes en el asiento trasero de su automóvil. Mientras, soldados de la coalición cavan fosas con excavadoras. Expertos militares de EE UU señalan que entre 25.000 y 60.000 soldados iraquíes murieron en la guerra. Página 4

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