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'¿Qué hay de nuevo, viejo?'

Canal + emite los dibujos de Spielberg

R Á. BERCIANO, Canal + estrena cada lunes, miércoles y viernes un episodio de Las aventuras de los Tiny Toons, la nueva versión del viejo Bugs Bunny, ideada y supervisada por Steven Spielberg para la Warner Bros. Esta empresa ha invertido un presupuesto inusual en este tipo de producciones, casi 3.000 millones de pesetas. Con la serie llega una rejuvenecida generación de los más locos Looney Toones (Bugs Bunny, Porky, Correcaminos o el pato Lucas).

Las versiones infantiles de estos clásicos del dibujo animado tienen nombres tan expresivos como Dizzy Devil, Littie Beeper, Montana Max, o Concord Condor.Con Las aventuras de los Tiny Toons, Spielberg se suma al renacimiento de los clásicos del cartoon (dibujo animado) justo cuando el inefable Bugs ha superado ya medio siglo. Las tortugas Ninja, Los Simpsons y los Tiny Toons se han bastado para crear toda una tendencia en la televisión norteamericana: los dibujos animados para todos los públicos. El reflejo de un mundo más adulto ha permitido aumentar enormemente la audiencia sin perder a los pequeños. Muchos de los antiguos cartoons están siendo ahora restaurados en esta fiebre del dibujo infantil del final del siglo. Con ésta técnica, el espectador maduro recupera parte de su pasado.

El éxito de ¿Quién engañó a Roger Rabbit? -recaudó 150 millones de dólares en 1988, más de 15.500 millones de pesetas-, en el que se combina imagen real con imagen animada, no es ajeno a este nuevo florecimiento. De Roger Rabbit a los Tiny Toons sólo había un paso. Y Spielberg lo ha dado porque, según dice, "a medida que el dólar se devalúa y las películas cuestan más, mi imaginación tiene cada vez menos oportunidades".

"Además", añade, "en animación puede suceder de todo".

Y si algo comunica estas dos incursiones de Spielberg en la animación es la calidad técnica. Cada episodio de 30 minutos de los Tiny Toons ha requerido entre 20.000 y 25.000 viñetas. Lo usual en capítulos de esa duración son entre 10.000 y 15.000 imágenes fijas. La calidad de los guiones y el meticuloso cuidado de las voces son los dos requisitos que termirían de convertir a los Tinys en un producto redondo.

Las nuevas criaturas, herederas del más célebre conejo de todos los tiempos, y de los Elmer, Porky, Pato Lucas y Correcaminos, responden a los nombres y características siguientes: Buster Bunny, de, azul y con camiseta roja, es el pícaro conejo que cabía esperar de su ilustre ancestro; Babs Bunny, su amiga, usa camiseta amarilla y es tan chapucera como bromista; Plucky Duck es un ego con plumas, como el Pato Lucas, y Calamity Coyote refleja los modos del Correcaminos.

Humor demencial

Hay una feminista radical, Fifí la Fume, que comparte con ellos la residencia en Acme Loortiversity, donde sus mayores les imparten lecciones sobre cómo ser divertidos personajes de cartoons. Hay cursos básicos, como el Anvil Dropping 101, y cursos avanzados, como el de Elmer enseñando a caminar por el aire.

Los alumnos no son torpes, pero estos nuevos personajes de Spielberg no son tampoco la copia exacta de aquellos otros de surreal violencia y demencial humor. "Intentamos ser responsables, por lo que pueda haber de conductas a imitar", explica Jean MacCurdy, productor ejecutivo de la serie.

En cuanto a las diferencias con los dibujos Disney -"cualquier esfuerzo creativo por competir con Disney no ha sido consciente", subraya Mac Curdy, los de Spielberg son "más adultos y están dirigidos a niños mayores".

"La competición es buena", ha señalado Robert Jacquemin, presidente de Buena Vista Televisión, que distribuye los dibujos animados de Disney en el mundo. "Cuanta más calidad haya en los dibujos animados, más audiencia juvenil conectará con ellos".

Las aventuras de los Tiny Toons se estrenó en la televisión norteamericana en septiembre de este año, tras lograr su venta a 87 países e invertir en su producción casi 3.000 millones de pesetas, el doble de lo que se invierte en series similares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de diciembre de 1990