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La sede 'Valerie' comienza hoy en TVE-1

Valerie Harper era la amiga y vecina de Mary Tyler Moore en La chica de la tele, aquella treintañera algo gordita que deliraba por conseguir un marido. Era el año 1970 y otros tiempos para la telecomedia. Después vino Rhoda, su propia serie, y más tarde, ya en la era Cosby, que generó una reproducción en cadena de la comedia de situación cálida y familiar, llegó Valerie, un vehículo a la medida del talento cómico de Harper, que comienza a emitirse hoy a las dos de la tarde en TVELa telecomedia, de 1986, se hizo popular enseguida, pero con la misma velocidad se convirtió en drama fuera de escena. La productora despidió a Valerie acusándola de egomanía y celo profesionales del joven Jason Bateman, que tomaba algún protagonismo más del que se había acordado. Hubo juicio y apelación, que ganó, sin precedentes en Hollywood, la actriz.

Evidentemente, la realidad no es la ficción. Porque Valerie es sobre todo una comedia sentimental, suave y familiar detrás de la que nadie hubiera imagina do la conflictiva situación entre sus actores. La cadena NBC le hizo el encargo a la productora Lorimar (Falcon Crest), con la clara idea de sumarse al tren de telecomedias empujados por La hora de Bill Cosby. Una de esas comedias en las que los padres intentan ser amigos de sus hijos, aniñándose ante sus precoces vástagos. Con una premisa sencilla: qué difícil es ser padres.

Valerie Hogan y su marido, Michael (Josh Taylor), piloto, tienen tres hijos con los que brega sobre todo ella mientras él viaja. Los problemas nunca son de mal gusto ni levemente crudos; ya no digamos escabrosos. Puede haber disensiones familiares, pero el amor parental queda siempre a salvo. Un tema como el de la sexualidad de los adolescentes y su responsabilidad fue abordado en el episodio Bad tiaming, que se emitió en febrero de 1987. En la puritana Norteamérica, esa fecha es hoy un hito: fue la primera vez que en una telecomedia se usó la palabra condón. Los censores presionaron para suprimirlo, pero la existencia de una realidad como la del sida fue el argumento de los productores para incluir una escena en la que padre e hijo mantenían una franca conversación, con humor, tacto y buen gusto, sobre el uso de los preservativos.

El episodio fue lanzado al aire con un cartel de aviso introductorio que decía: "Debido al tema tratado, los padres pueden desear ver el episodio de esta noche con sus hijos". La respuesta fue, en general, positiva, aunque alguna estación -en Conneticut, por ejemplo- decidió no emitirlo y reponer esa noche un episodio de la serie Rhoda. En otra ocasión fue un episodio dedicado a la prevención de incendios durante la Semana Nacional de Prevención contra el Fuego.

Una actriz de éxito

El vehículo de todas estas situaciones es Jason Bateman en el papel de David, el hijo de 16 años de los Hogan. Imita en protagonismo a Michael J. Fox, el motor de la serie Lazos familiares, que se convirtió con esta tele comedia estrenada en 1982 en la estrella juvenil más popular de norteamérica. Su éxito trajo consigo la proliferación de la misma fórmula con alguna pequeña variación. Este fue precisamente el problema.Valerie Harper era ya una ' estrella con fulgor propio cuando debutó en Valerie. Rhoda le proporcionó un agradecido personaje en el que la actriz pudo demostrar su buen sentido del ritmo a la hora de entregar el gag.

Pero en Valerie, como sucedió con Michael J. Fox, y con Kirk Cameron (protagonista de Crecen los problemas, en programación actualmente dentro de Cajón desastre), Jason Bateman empezó a acaparar planos y líneas de guión. El aire se enrareció, y Harper fue despedida y sustituida por Sandy Duncan. Las acusaciones de temperamental y conflictiva, egomaniaca y hasta menopáusica, además de los supuestos celos profesionales de Bateman, ganaron la causa para la productora.

Pero Harper apeló y ganó, llegando a un compromiso por el que la actriz obtuvo 1,85 millones de dólares más un porcentaje de los beneficios del programa. Sorprendentemente, la serie sobrevivió a los cambios de protagonista y a los de título -dos: La familia de Valerie y La familia Hogan- Y Hollywood, cuya notoria capacidad de revancha es de todos conocida y fatal para los actores díscolos, no pudo enturbiar el futuro de Harper, que consiguió nueva serie (City).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de junio de 1990