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Entrevista:LUZ DE GAS

"Soy confesor y psiquiatra"

Ficha de urgencia: "El Dalí de los peluqueros", cual dice publicación alemana Clips; tiempo luengo ha escuchó que los niños y la moda venían de París; estudió psicología y otras artes para intentar barruntar las 333.000 cabezas que en 32 años han sentido las yemas de sus dedos, y sus manos, su tijera; al divino ya moribundo de Torre Galatea le practicó el último recorte de su pelo blanco.Pregunta. ¿Un pelo en la sopa?

Respuesta. Para mí no es escandaloso; lo quito y continúo.

P. ¿Por qué le puso rulos a Dalí?

R. Por juego. Estaba cansado de la permanente.

P. ¿Gala era tan divina?

R. Era extraña, impenetrable, tenía varias personalidades, todas introvertidas.

P. ¿Le decían la ramera de los surrealistas?

R. Para Dalí era un juego, lo que él necesitaba.

P. ¿Peinó a Dalí muriendo?

R. Sí, y me pedía "largo, largo", pero algo le recorté.

P. ¿Es más coqueto el Rey o la Reina?

R. Yo diría que él.

P. ¿La magia de un rizo?

R. Existe si el rizo se une a una mirada, a una sonrisa.P. ¿La expresión de su rostro es de profeta o de loco?

R. Un poco de loco, sí. Soy un anormal.

P. ¿Permanente y revista del corazón?

R. Se parecen porque una permanente de moda es tan solicitada como la revista.

P. Los hombres frecuentan menos la peluquería.

R. Sí. Antes no tenían tanto sentido de que se seduce en cada momento.

P. ¿Un hombre sin imagen?

R. Es una sombra borrosa.

P. ¿El velo islámico?

R. Es atraso.

P. ¿Sabe más peinar o de negocios?

R. Fifty fifty.

P. ¿La mujer lo es más en la peluquería o en la oficina?

R. En la oficina, rodeada de hombres admirándola.

P. ¿El peinado de la Expo 92?

R. Será el de hoy, todo: largo, liso, rizado...

P. ¿El santo más acicalado?

R. Fue san Luis Gonzaga: limpio, planchadito, relamido casi.

P. La cabeza de Gorbachov, ¿qué le dice?

R. Su mancha es personalidad, toque gracioso.P. ¿Lo de "cabello largo, ideas cortas"?

R. Hoy sería al revés.

P. ¿Peinó a un animal?

R. A una gaviota.

P. ¿Es asesor de pelo de Mario Conde?

R. No. Su engominado es cosa personal.

P. Una mujer cocina con los rulos puestos: ¿merece la silla eléctrica?

R. Casi, si se dice mujer.

P. ¿La peluquería es templo del chisme?

R. Ahora soy confesor y psiquiatra, como los demás.

P. ¿Le seduce más la cabeza o el cuerpo femenino?

R. El conjunto.

P. ¿Filosofía de la peluca?

R. Es una segunda imagen, ser distinto.

P. ¿Seduce más una cana o un tinte?

R. La cosa es no envejecer.

P. ¿El Papa tiene asesor de cabeza?

R. Todo el colegio cardenalicio.

P. ¿Imagina a El Greco cochambroso?

R. Creo que lo sería.

P. ¿A los protagonistas de la última Cena los ve adecentados?

R. Quedan románticos con su túnica y su cabello mal crecido.

P. Una mujer se lava mal, no se peina, no se perfuma, no se viste...

R. Pues puede ser una mujer sin hombre.

P. En un tiempo, la barba era socialismo.

R. ¡Sí! Pero hoy la barba total hace descuido.

P. ¿Incluso la de J. Guerra?

R. Eso quizá es otra cosa.

P. ¿Los japoneses saben?

R. Y si no, aprenden, y bien.

P. ¿El cliente más exigente?

R. No sabe lo que quiere.

P. ¿La quinta del Buitre es elegante?

R. Es hortera y arruina el señorío del Real Madrid.

P. ¿Testa rapada de mujer?

R. Ya empieza a ser moda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de mayo de 1990

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  • Luis Llongueras, peluquero