Inglaterra y Escocia juegan mañana una final histórica del Torneo de las Cinco Naciones

Inglaterra y Escocia dirimirán mañana, en el campo de Murrayfield, en Edimburgo, una final histórica del Torneo de las Cinco Naciones. Nunca antes ambas selecciones, pioneras de este deporte, se habían enfrentado en un partido tan decisivo. Estará en juego no sólo el título de la competición más tradicional y prestigiosa del rugby, sino tres entorchados más, siempre honoríficos: el Grand Slam, la Triple Corona y la Copa Calcuta. Esta última es la conmemoración del primer enfrentamiento entre las dos selecciones, hace 119 años.

El deporte, la tradición y la historia de Inglaterra y Escocia pasarán a primeras horas de la tarde de mañana por el césped de Murrayfield. Escocia revivirá viejas rencillas cuando su selección intente la hazaña de ganar a una Inglaterra que se ha convertido, como antaño, en la principal potencia británica. El equipo escocés sólo tendrá a su favor el factor campo -donde ha ganado seis de los últimos 10 partidos- para compensar la teórica superioridad del juego inglés. El año pasado ambos equipos empataron, 12-12, en Londres.El partido Escocia-Inglaterra será el primero en el que ambos equipos disputen, simultáneamente, el Grand Slam, es decir, el trofeo simbólico por haber ganado a los cuatro restantes rivales del torneo, y la Triple Corona, haberlo hecho a los otros tres equipos británicos.

Sólo en dos ocasiones anteriores se decidió el Grand Slam en el último partido: en 1978, cuando Gales venció a Francia, por 16-7, en Cardiff, y en 1984, con el triunfo precisamente de Escocia, por 21-12, sobre la misma Francia, en Murrayfield. Fue el segundo Grand Slam escocés en todo el torneo, donde también es habitual tercera en triunfos, tras Gales e Inglaterra. Los galeses, que rentabilizaron más que ninguno sus dos décadas doradas (1900-1911 y 1969-1979), aún mandan en el historial, pero están ahora lejos de la cumbre.

Favoritismo Inglés

Inglaterra venció en la primera jornada de la actual edición a Irlanda, por 23-0, en su terreno londinense de Twickenham, y dio su gran paso en la segunda al imponerse a Francia, teórica favorita, por 26-7, en París. Después, arrolló también a Gales, en Twickenham, por 34-6. Escocia, por su parte, tras descansar la primera jornada, ganó a Irlanda en Dublín, por 13-10, y acabó de rematar en Murrayfield a Francia que sufrió otra derrota histórica, 21-0. Hace dos semanas, aunque volvió a sufrir, venció en Cardiff a Gales, por 13-9.

Ante los mismos rivales, la diferencia de puntos marcados y encajados es elocuente. Inglaterra ha sido mucho más ofensiva, con 83 puntos frente a 47 de Escocia. En defensa, aunque ya sólo con la diferencia de un ensayo transformado o de dos golpes de castigo, también existe ventaja inglesa de seis puntos: 13 por 19. Estas cifras explican el favoritismo de Inglaterra, cuya mejoría en el juego esta temporada ha confirmado plenamente lo que ya prometía el año pasado. El campeonato inglés de elite, instaurado hace tres años, ha tenido una gran éxito y ha revitalizado a los clubes. Los frutos no se han hecho esperar.

El paquete de delantera ha sido el punto fuerte de Inglaterra, pero la gran novedad este año ha sido su enorme mejoría en la línea de tres cuartos. Inglaterra, que desde los tiempos de David Duckham no había brillado en la línea, aprovecha ahora su potencia al ganar balones en las melées, mauls (melées espontáneas) y saques de lateral, para jugar magníficamente en las aperturas con sus hombres rápidos. El centro Carling y el ala Underwood son sus mejores armas. Los gigantescos segundas líneas, Ackford, de 1,98 metros y 111 kilos, y Dooley, de 2,03 y 112, la mayor garantía de fuerza y altura para ganar balones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 15 de marzo de 1990.

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