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GENTE

Bianca Jagger

Una simple observadora en su propio país

Bianca Jagger sólo quiere hablar de paz, democracia y reconciliación entre los nicaragüenses. Alta, delgada y distante, la mujer que un día fue deseado símbolo sexual no quiere hablar de su pasada relación con Mick Jagger, el músico líder de los Rolling Stones con quien estuvo casada y comparte una hija, Jade, de 18 años. Reconoce, sin embargo, que lo ve con frecuencia.Rechaza una naranjada -"es puro azúcar"- y pide una soda con limón, que ni siquiera prueba. "He venido a Nicaragua para ver las elecciones y estar presente en un momento importante de mi país". Terminada la conversación, se levanta del sillón de mimbre donde mantuvo un perfecto ángulo recto y regresa, entre miradas, a su altivo paseo por los salones del hotel Intercontinental de Managua. Bianca cuida con esmero una media melena negra y profunda y esconde sus admirables ojos negros indígenas tras unas gafas de sol de circunferencia perfecta. Apenas sonríe y conserva esa belleza extraña que enamoró al cotizado intérprete de Satisfaction.

No quiere definir sus simpatías políticas porque dice haber viajado a Nicaragua como simple observadora. Es conocida, sin embargo, su amistad con Daniel Ortega y con otros miembros de la dirección sandinista. "Tengo amistad con gente del directorio sandinista, pero también tengo amistad con gente de la oposición", afirma.

Bianca Jagger, que salió de Nicaragua cuando tenía sólo 17 años, agobiada por la dictadura de Anastasio Somoza, insiste en que "lo más importante de este proceso es que el pueblo nicaragüense logre establecer su voluntad".

Estudiante de fotografía y dirección cinematográfica en la universidad de la Ciudad de Nueva York, donde ha vivido de manera casi permanente los últimos años, viaja frecuentemente a Londres y piensa dedicarse al documental "artístico y político", preferentemente sobre temas relacionados con América Latina.

Bianca es invitada de lujo estos días en los saraos políticos o diplomáticos de Managua y ha compartido mesa con los actores norteamericanos Robert Foxworth; Chase Gioberti, en la serie Falcon Crest, y Ed Asner, protagonista de Lou Grant. La actriz nicaragüense, con varías películas en Estados Unidos y en Europa (The american success company, Color de piel o Cannon run), viajó durante la jornada electoral del pasado domingo a la localidad colonial de Granada, situada a medio centenar de kilómetros de la capital nicaragüense, en un vehículo de la Organización de Estados Americanos, para asistir al desarrollo de las votaciones.

"Lo importante es que se vaya a respetar la voluntad del pueblo de Nicaragua y que lo haga también Estados Unidos", insiste. Después de algunas dudas y de reflexionar sobre su experiencia personal a lo largo de muchos años de tensión entre su país natal y su país adoptivo, añade: "No tendrán otra alternativa".

Bianca Jagger, que estudió ciencias políticas en París y realizó distintos trabajos sobre derechos humanos en Centroamérica, dice que "realmente nunca he militado en un partido político, aunque me manifesté contra Anastasio Somoza cuando era estudiante". "Creo", afirma, "que fue el hecho de no querer vivir bajo ese régimen lo que decidió entonces mi salida de Nicaragua".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de febrero de 1990