Vecinos del Pozo del Huevo llaman racista al alcalde y arrancan el compromiso de su realojo en Moratalaz

Los vecinos del Pozo del Huevo ganaron ayer la batalla al Ayuntamiento de Madrid y al colectivo de vecinos de Moratalaz que se opone a su realojo en el barrio. Dos horas de manifestación, con gritos de ¡Fascistas!" y "¡Racistas!", y una arenga del concejal de Izquierda Unida Félix López Rey bastaron para que el Ayuntamiento diera marcha atrás respecto a las declaraciones del concejal responsable de Urbanismo, Fernando López Amor, en las que indicaba que era partidario de reubicar a los chabolistas en su propia zona en vez de llevarlos al edificio de la M-30 proyectado por Francisco Javier Sáenz de Oíza.

Más información

Cerca de 200 vecinos del Pozo del Huevo se manifestaron ayer en la plaza de la Villa y tacharon de "racista" al equipo de gobierno municipal. El alcalde, Agustín Rodríguez Sahagún, llamó "a capítulo" al responsable de Urbanismo, Fernando López Amor. Éste había anunciado que iba a estudiar la posibilidad de modificar el Plan General para hacer edificable la zona del Pozo del Huevo y construir en ella las viviendas para realojar a los chabolistas. El edificio de la M-30 quedaría liberado, según dijo, para que se instalaran familias de clase media.José Luis Garro, tercer teniente de alcalde, tuvo que anunciar que el Ayuntamiento respetará el convenio firmado con la Comunidad de Madrid para realojar a los vecinos del Pozo del Huevo en el polémico edificio de la M30.

Críticas al cambio

Vecinos, oposición municipal y Consejería de Política Territorial aunaron ayer sus esfuerzos para que el anuncio hecho por López Amor no pasara de ser un brindis al sol. El consejero de Política Territorial, Eduardo Mangada, comentó, por su parte, que hace falta la aceptación de los vecinos del Pozo del Huevo antes de realizar otra propuesta de realojamiento. Miguel Ángel Pascual, gerente del Instituto de la Vivienda de Madrid, afirmó que "la derecha pretende relegar a los marginados a la periferia".Los argumentos dados por el concejal López Amor para el cambio de planes eran: evitar desarraigar a estos vecinos de su barrio, recuperar "intelectualmente" el edificio de Sáenz de Oíza y no introducir modificaciones en un barrio consolidado como es Moratalaz. De aceptarse esta postura, el Ayuntamiento se hubiera plegado a las protestas que un grupo de vecinos de Moratalaz realizan desde hace 56 semanas en contra del realojo ,de chabolistas en su barrio.

La respuesta de los vecinos del Pozo del Huevo fue inmediata. En la tarde del miércoles celebraron una asamblea y ayer se manifestaron en la plaza de la Villa. "Fachas, fascistas, que sois unos racistas", "Chabolas no, pisos sí", "Las viviendas son nuestras", "Sahagún, chorizo, queremos nuestros pisos", "Barranco, échale a patadas", y otras frases parecidas, fueron coreadas o exhibidas en pancartas por los manifestantes.

"Una cosa es ser humilde y otra es ser un delincuente", decía Ramón Jiménez, vecino de este barrio. "El Gobierno municipal se ha asustado con las manifestaciones de cuatro exaltados. Si hay que hacer manifestaciones, el Pozo del Huevo las hará", aseguraba Tomás Blázquez, presidente de la asociación de vecinos de esta zona suburbial. En la manifestación estuvo representada la Coordinadora de Moratalaz y Retiro por la Integración, en la que se agrupan distintas asociaciones vecinales que apoyan su realojo en el edificio de la M-30.

Félix López Rey, concejal de IU, expresó, con un megáfono, su apoyo a los manifestantes. "Estamos en contra de que se juegue con el destino de las personas. En el Pozo no hay más marginales que en otras barriadas que han conseguido viviendas gracias a la pelea. La oposición de algunos vecinos está no está motivada por el edificio sino porque no quieren tener cerca a los chabolistas", dijo.

Barranco, aclamado

Juan Barranco, que fue aclamado por los vecinos del Pozo a su paso por la plaza de la Villa, tachó de "paso atrás" las declaraciones de López Amor. "Es apuntarse a la segregación y es una actitud muy negativa. Plantear la reubicación en su barriada supondría entrar en un sistema de expropiación lento, quemás parece responder a la idea de que estos vecinos contaminan", dijo el ex alcalde.El alcalde, Agustín Rodríguez Sahagún, entre tanto, recibía a López Rey, quien, a su salida, afirmó que el alcalde no asumía las declaraciones de su concejal y compañero de grupo. A continuación, el alcalde llamó a López Amor, quien se trasladó desde la calle de Paraguay a la plaza de la Villa para ser recriminado por sus declaraciones.

López Amor, en unión del tercer teniente de alcalde, José Luis Garro, se entrevistó con los representantes de los vecinos. Según dijo Garro a la salida, el Ayuntamiento ratifica el convenio alcanzado en la comisión por el que 229 familias del Pozo serán realojadas en el edificio de la M-30. "Se ha tratado de una mala interpretación. A los vecinos se les ha asegurado que no se ha movido ni una coma del convenio", añadió Garro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 30 de noviembre de 1989.