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Sólo un dirigente ugetista se opone a la autonomía propuesta por Nicolás Redondo al comité confederal

El dirigente minero y miembro de la ejecutiva del PSOE, José Ángel Fernández Villa, fue la voz discordante que criticó ayer el conjunto de la gestión de la ejecutiva de UGT durante los cuatro últimos años y el único que se opone a la autonomía de¡ sindicato. El resto de los responsables de las uniones y federaciones que conforman el comité confederal ugetista, reunido en Madrid, mostraron su identidad con la política de Nicolás Redondo, que exige disciplina en el período precongresual que se abre hasta abril, aunque sí admiten la discrepancia.

Al margen del voto en contra de Fernández Villa y la abstención del senador del PSOE por Huelva, Antonio Correa, el debate en el comité confederal de UGT fue menos discordante de lo que la propia ejecutiva esperaba. Las 27 intervenciones se centraron en exponer críticas a aspectos organizativos, a la poca participación que se ha dado a los cuadros del sindicato en la gestación de la Plataforma sindical prioritaria (PSP), al exceso de decisiones adoptadas por la cúpula y a la necesidad de reforzar el papel de las federaciones de industria.Durante cuatro horas el máximo responsable ugetista expuso el informe de gestión que previamente conocía por escrito la organización, enriquecido con aportaciones de última hora. Varios miembros del comité comentaron que era una de las intervenciones más brillantes de las escuchadas a su líder y coincidieron en que había provocado un debate constructivo.

Debates superados

Redondo pidió a los cuadros ugetistas que, hasta el congreso de abril, eviten restringir y centrar el debate en tomo al modelo sindical, a las relaciones con el PSOE o a la unidad de acción con CC OO. A su juicio, eso está superado y desea que se avance en cuestiones estrictamente sindicales, en reforzar la organización, ofrecer alternativas a los trabajadores, modernizar las estructuras, afrontar el reto de las nuevas tecnologías, buscar fórmulas para aumentar la afiliación y, sobre todo, fortalecer la presencia de UGT en las empresas. El líder sindical dejó muy claro que se va a exigir disciplina interna y el cumplimiento de las resoluciones, aunque se admitirán las discrepancias. Esto hizo ante el comité José Ángel Fernández Villa, responsable del Sindicato Minero de Asturias (SOMA), quien mostró su desacuerdo con la autonomía y la independencia de la central respecto al PSOE, de cuya ejecutiva forma parte. Fernández Villa es uno de los dos miembros del comité de UGT que compatibilizan sus responsabilidades sindicales con un cargo político, junto con Antonio Correa, quien no intervino para explicar el motivo por el que se abstenía.El resto de los cuadros que participaron en el debate del comité confederal apoyan, en cambio, el modelo definido por Redondo: UGT es y será un sindicato de inspiración socialista, autónomo del PSOE y de cualquier otro partido político. De esta manera ha eliminado la posibilidad de que la central admita corrientes e ideologías plurales y desautoriza a quienes son partidarios de un "sindicato seguidista". Con ello, el secretario general de UGT ha pintado el modelo con la brocha gorda", según su propia expresión. El conjunto de la central tiene ahora que "aplicar el pincel fino".

Nicolás Redondo protagonizó las diez horas de debate, e incluso contestó los ataques dirigidos contra el responsable de finanzas Paulino Barrabés por asistir a un mitin de Felipe González. El máximo dirigente ugetista defendió la libertad personal y afirmó que asistir a un acto político como espectador no contradice las resoluciones del sindicato.

Las últimas declaraciones de Carlos Solchaga, ministro de Economía en funciones, y Mariano Rubio, gobernador del Banco de España, no fueron ignoradas por Redondo, quien considera que han creado "preocupación y confusion . El proposito del sindicato es mantener la prudencia hasta que se conforme el nuevo Gabinete y a partir de ese momento negociar la PSP.

Asamblea, el día 24

Esa disposición al diálogo con el Gobierno se reiterará en la asamblea nacional de delegados convocada en Madrid para e próximo 24 de noviembre. La primera demanda que plantearán al nuevo equipo de Felipe González es que repare la deuda social con los jubilados, los parados subsidiados, los trabajadores sujetos a salario mínimo y los funcionarios. Con la inflación de octubre la central estima que esa deuda asciende a 230.000 millones de pesetas y a final de año alcanzará los 264.000 millones Antón Saracíbar afirma que esa es una de las reivindicaciones más sentidas por el comité.El incremento de los precios por encima de las previsiones oficiales también tendrá efectos para las empresas y un coste que la central calcula en torno a los 135.000 millones de pesetas como resultado de aplicar la cláusula de revisión salarial firmada por el 75% de los trabajadores con convenio.

En la reunión de hoy los dirigentes ugetistas deben ratificar si están de acuerdo con que el 352 Congreso Confederal se celebre entre el 12 y el 15 de abril de 1990, tal como propone la ejecutiva, y nombrarán las comisiones que deben preparar los borradores de ponencia que allí se presentarán. Saracíbar anunció ayer que previsiblemente haya un comité extraordinario en enero para detallar los textos del congreso y fijar los criterios de la próxima negociación colectiva.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de noviembre de 1989

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