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Entrevista:

Clemente: "No podemos jugar como el Madrid"

El técnico del Atlético teme que las derrotas provoquen desencanto en la afición rojiblanca

Javier Clemente ha convocado a sus jugadores 24 horas después de cada derrota, hecho que en ciertos sectores tiende a interpretarse como sinónimo de crisis. Clemente, sin embargo, resta importancia al hecho y sólo muestra preocupación porque el público empiece a desencantarse -"ganando y jugando mal la gente va al campo", dice, por corregir defectos del equipo y por convencer a sus hombres de que sólo mediante juego colectivo pueden obtener grandes resultados. "Nosotros no podemos jugar como el Madrid", añade.

, Pregunta. ¿Cuáles son las causas del desplome del equipo?Respuesta. El verdadero fracaso fue ante Osasuna. Frente al Valladolid jugamos mal, pero también coincidieron otras circunstancias que nos complicaron la vida. Contra Osasuna jugamos francamente mal. A medida que discurría el juego, las correcciones eran más difficiles. Es problemático que un equipo pase de jugar muy mal a hacerlo muy bien.

P. En este análisis, ¿qué responsabilidad tiene usted?

R. La del diseño de la estrategia. El sistema era muy arriesgado. Hay veces en las que se deben tomar riesgos. Ahora bien, este problema se amplía si el equipo no funciona bien o, por lo menos, con normalidad.

P. Usted ha mantenido dos largas conversaciones con sus jugadores. ¿Conclusiones?

R. Siempre conviene hacer correcciones después de dos derrotas consecutivas. Por supuesto, en estas charlas se dan nombres y apellidos y, por lo tanto, se señalan responsabilidades. Algunas dé estas indicaciones no gustan a pesar de que sean en privado. A nadie le agrada que le señalen con el dedo. Algunos se sienten incómodos. Pero todos nuestros comentarios se quedan en la caseta. Nunca amonestaré públicamente a un jugador mío.

P. ¿Tomará medidas contra alguno?

R. No. Lo que verdaderamente me preocupa es el desencanto en la afición. Tenemos que recuperar la ilusión de nuestro público, que comenzaba a acudir al campo, aunque muchos se empeñaban en decir que éramos un peñazo y que dormíamos a las ovejas. Ganando y jugando mal, la gente va al estadio. Perdiendo y jugando bien, no.

P. ¿Y perdiendo y jugando mal?

R. Vienen menos todavía y los que lo hacen se cabrean. Nosotros tenemos un equipo de trabajadores. Si hacemos bien la tarea, podemos hacer daño. Si no, tenemos poco que hacer.

P. ¿Considera que algún jugador elude su responsabilidad?

R. Es un defecto general en el fútbol español. Los jugadores están demasiado protegidos. No pueden echar siempre las culpas a los directivos y a los entrenadores. Sé que tengo mi parte de culpa en las derrotas, pero un entrenador nunca puede responsabilizarse de la actuación de un jugador. Un futbolista cotizado tiene que demostrar su fama y su sueldo en el césped.

P. ¿Cree que algunos jugadores de su equipo son egoístas en el campo?

R. Hay jugadores más individualistas que otros, aunque no creo que intenten perjudicar al equipo. Hay que entender un poco a cada jugador.

P. ¿Baltazar y Futre pertenecen a esta especie?

R. Son dos casos curiosos. Futre tiene esa forma de juego. Lo de Baltazar es producto de su obsesión por el gol. Es un hombre que cree que su trabajo y su actuación están marcados por el número de goles que consiga. En eso está equivocado. El gol es muy importante, pero es esencial un buen rendimiento colectivo. Futre no es egoista. Su juego es de habilidad. Y a veces se pasa en este aspecto, aunque quizás no tantas como se piensa.

P. A la vista de su continuación, son ellos los más indicados para portar la bandera del equipo. ¿Ocurre así en la cancha?

R. Creo que ninguno de los dos tiene personalidad dentro del campo como para llevar la bandera. Así las cosas, el Atlético nunca podrá pelear en el aspecto individual con el Madrid o el Barcelona. Siempre iremos detrás de ellos. Sólo si ofrecemos un buen juego colectivo, estaremos en condiciones de batirles.

P. ¿Observa algún tipo de movimiento en el vestuario?

R. Ninguno. El ambiente es bastante bueno y nuestras conversaciones son distendidas. Ahora me quieren meter esto de la crisis de una forma increíble. Podemos haber bajado en el juego, pero no se ha debido a tiranteces intemas. Ahora resulta que perdemos dos partidos y se dice que ocurre porque nos estamos pegando en la caseta.

P. Uno de los comentarios más frecuentes es su presunta mala relación con Baltazar. ¿Son ciertas estas dificultades?

R. De ninguna manera, eso no es cierto.

P. ¿Está satisfecho con su rendimiento?

R. No, pero no tenemos ningún problema. A él le gusta jugar siempre, y alguna vez le he cambiado o incluso no le he colocado desde el principio. Eso no le gusta ni a Baltazar ni a nadie. Yo no estoy contento con su juego porque creo que está rindiendo por debajo de sus posibilidades. Y si sigue a este nivel, tanto en el aspecto individual como en el colectivo, tendré que quitarle. Y no le digo nada si hay algún jugador que se toque las narices. A ése le quito de inmediato.

P. ¿Cuál es el problema de Baltazar?

R. Para que el equipo funcione, los delanteros no sólo tienen la responsabilidad de trabajar en ataque. Hay que trabajar en otro tipo de funciones.

P. Usted ha declarado que los jugadores son unos jetas si no le entienden. ¿Qué significado tienen estas palabras?

R. El lunes hablé con los jugadores de los problemas que hay en el campo. Después les pregunté si había alguien que no estaba de acuerdo con lo que yo había dicho. Asintieron todos, incluido Baltazar, que sólo me pidió que le explicara un aspecto concreto de lo que yo había comentado. Si en esa reunión nadie tiene un problema, y a los tres días me viene alguien diciendo en la Prensa que no está de acuerdo con lo que he dicho, tendré que pensar que es un jeta.

P. ¿Puede dar espectáculo este equipo?

R. Sí, pero diferente al que pueden dar el Madrid o el Barcelona. Nosotros no podemos jugar como el Madrid. Imposible.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de octubre de 1989