Ir al contenido
_
_
_
_
Crítica:
Crítica

Elogio de los clásicos

El cine clásico centra nuevamente el panorama del día. Frente a él, fácilmente se desvanece un filme como La muchacha que llegó de la lluvia, obra, no obstante, bien elaborada y bella -tanto como sus paisajes de la isla de Wight-, que pretende la disección del inglés desclasado, desencantado y potencialmente suicida; vamos, un inglés que no toma el té a las cinco ni lleva bombín ni juega al cricket.El cine clásico se llama Tambores lejanos, se llama también Laura, y se llama Annie Oakley. Laura es una de las cumbres del cine negro -y del cine fantástico, como a menudo se ha teorizado, pues una lectura plausible de la obra nos la hace ver como un sueño del protagonista, que ya nunca despertará,- y las otras dos películas son dos western. Uno sencillo, sin punch y válido básicamente por la vigorosa encarnación que de su personaje principal, el de la legendaria y circen . se Annie Oakley, hace Barbara Stanwyck.

Tambores lejanos, a las 16

05; Laura, a las 0. 15; La muchacha que llegó de la lluvia, a las 3.30, y Annie Oakkley, a las 7.30. Todas por TVE-1.

Y el otro -que hace muchos años no asoma por televisión- un excelente Raoul Walsh cuya trama la labra el propio director sobre su propia película como es Objetivo Birmania. Éste es un westem exótico, de itinerario febril y romántico, un westem que fue objeto de una calurosa reivindicación mediados los sesenta por los críticos de la revista Film Ideal, entre quienes figuraba un apasionado y supercinéfilo Pere Gimferrer. Y es que Tambores lejanos es, ante todo, poesía.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_