La policía detiene al presunto asesino de las emparedadas en el mesón El Lobo Feroz

La policía detuvo anteayer al presunto autor de la muerte de dos mujeres, a las que posteriormente emparedó en el sótano del mesón El Lobo Feroz, situado en la calle de Lucientes, en Madrid, cuyos cadáveres fueron hallados el pasado 23 de enero. El detenido, Santiago Sanjosé Pardo, de 32 años y soltero, ha reconocido haber acuchillado a dos prostitutas en agosto y octubre de 1987 en el mesón que regentaba.

En diciembre del mismo año, El Lobo Feroz fue clausurado tras una agresión con arma blanca protagonizada por Santiago Sanjosé, quien asestó tres o cuatro cuchilladas a Araceli Fernández Regadera. Sanjosé aseguró entonces a la policía que la mujer, a la que había acudido como, prostituta, intentó robarle y atacarle previamente. Este caso está todavía pendiente de resolución judicial.El detenido, que pasará hoy a disposición judicial, era vigilado desde hace varios días por efectivos policiales en sus desplazamientos desde la empresa en la que trabajaba como delineante a su domicilio, en la calle de Espronceda, número 20.

La investigación policial ha permitido identificar a María Luz Valera Alonso como una de las mujeres enterradas en el sótano del mesón El Lobo Feroz. La víctima, que contaba 22 años de edad el 28 de agosto de 1987, ejercía la prostitución desde hacía varios años y tenía dos hijos. El detenido ha reconocido que en esa fecha acuchilló seis veces a María Luz Valera. La otra mujer, acuchillada el 12 de octubre de 1987, aún no ha sido identificada, y tenía, según la versión del detenido, entre 18 y 25 años, 1,50 metros de estatura y pelo oscuro.

La policía considera que Santiago Sanjosé trataba a las víctimas como "prostitutas desagradecidas", y atribuye a un problema psiquiátrico la agresividad del detenido cuando se le solicitaban dinero o favores que consideraba excesivos.

El detenido confesó, según la policía, que tras matar a sus dos víctimas las llevó hasta el sótano, donde días después las emparedó. Los restos de materiales de construcción hallados en el sótano han conducido a la policía a localizar a un comerciante de la calle del Humilladero que ha reconocido haber vendido yeso a Sanjosé, quien lo utilizó para ocultar los cadáveres.

Según fuentes policiales, el detenido solía acudir a la calle de la Cruz, en Madrid, donde solicitaba los favores de prostitutas para conducirlas luego a su establecimiento. El hecho de que el detenido realquilara el local sin preocuparse de los cadáveres es un indicio, para la policía, de que la aversión psíquica del detenido hacia las prostitutas puede ser el móvil de las dos muertes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0007, 07 de marzo de 1989.

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