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100.000 personas vieron en directo por TVE la carrera de Johnson y Lewis

Mínima audiencia de las retransmisiones de madrugada desde Seúl

El análisis de los datos de audiencia de la cobertura que TVE realizó de los Juegos Olímpicos de Seúl confirma que la mayor parte de los telespectadores se limitó a seguir los programas resumen en diferido. Las emisiones de madrugada obtuvieron unos niveles de seguimiento muy escasos, que en la mayor parte de las ocasiones ni siquiera alcanzaron al 1% de la audiencia. La prueba cumbre de los Juegos, la rinal de los 100 metros, con Johnson y Lewis, apenas fue vista en directo por el 0,4% de los telespectadores españoles.

El Consejo de Administración de RTVE dio el visto bueno la pasada semana al informe elaborado por el Ente Público sobre el seguimiento de la audiencia a las retransmisiones ofrecidas por Televisión Española desde Seúl. TVE ha realizado una valoración positiva de la experiencia al considerar que tanto el número de espectadores como su tiempo de permanencia ante la pantalla han sido muy elevados teniendo en cuenta "el peculiar horario de las transmisiones". La inversión total de la cobertura realizada por TVE fue de 1.010 millones de pesetas, de los cuales casi 400 fueron destinados a pagar los gastos ocasionados por el alquiler del satélite.El análisis de los datos revela que la audiencia del resumen de cada noche fue, con gran diferencia, la más alta de todos los contenidos olímpicos. En los mejores momentos se alcanzaron porcentajes de audiencia cercanos al 20% (casi cinco millones y medio de espectadores). El tope máximo al que se llegó en uno de los programas de resumen reunió ante la pantalla el 25,8% de la audiencia (más de siete millones de espectadores).

Sin embargo, las emisiones de madrugada obtuvieron niveles menos significativos. Todos los días, en el tramo comprendido entre las dos y media y las tres y media de la madrugada, se acentuó la línea descendente en el número de espectadores para situarse por término medio por debajo del 1% (270.000 espectadores) y alcanzó en gran cantidad de casos cifras inferiores al 0,4% (algo más de 100.000 televidentes), llegando incluso en ocasiones a reflejar el índice 0%. Esta casi inexistente audiencia se mantuvo como media hasta ya entrada la mañana. La única excepción se produjo los fines de semana, donde los niveles de audiencia durante la madrugada aumentaron ligeramente debido a la inexistencia de jornada laboral al día siguiente.

Una histórica carrera

La mayor parte de las pruebas fueron vistas por los espectadores en los programas resumen, no en las emisiones en directo. La histórica carrera de Ben Johnson y Carl Lewis fue vista en directo por el 0,4% de la audiencia. La trascendental victoria en baloncesto de la selección soviética sobre Estados Unidos en la emisión de madrugada (se programó en diferido horas después) comenzó siendo vista por el 1 % (alrededor de 280.000 espectadores). Al final del partido apenas quedaban poco más de 100.000. Ese mismo partido reunió una audiencia constante cercana a los tres millones de espectadores en su emisión en el programa resumen de la noche siguiente. Sólo el 0,7% de los telespectadores vio en directo el desenlace del partido de tenis de dobles entre España y Suecia. La resolución de la gran final olímpica de baloncesto entre la Unión Soviética y Yugoslavia sólo fue presenciada en directo por el 1,3%, de los espectadores.

En cuanto a las especialidades deportivas, no se observan significativas diferencias. La ubicación horaria se convierte, por el contrario, en el factor decisivo para determinar el gradode seguimiento de las diferentes retransmisiones. A este hecho quizá contribuyera la escasa información previa que TVE facilitaba de lo que se iba a ver en cada jornada y en cada hora.

El público vio con interés, a diario, el resumen nocturno. Después, la audiencia aguantó hasta que pudo, es decir, hasta que el sueño pasaba a dominar la situación. A medida que avanzó el desarrollo de los Juegos, el interés televisivo de los españoles fue descendiendo. En el informe de TVE se explica debido a los pobres resultados obtenidos por nuestros representantes. A este argumento también cabría añadir el del cansancio de buena parte de la noctámbula audiencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de noviembre de 1988