Peter Wood

condujo un vehículo todo terreno viendo por los ojos de su hijo Tom. El que fuera piloto de carreras, ciego desde hace 12 años, recorrió así 2.896 kilómetros para recaudar fondos para una institución de ayuda a los ciegos británicos y consiguió 230.000 libras. Una cifra que hubiese solucionado los problemas de otro. piloto que para realizar un vuelo de la Gibraltar Airways tuvo que pedir dinero a los pasajeros. Al capitán del vuelo GB301, cuyo nombre no ha sido facilitado, le fue rechazada su tarjeta internacional de crédito por la compañía que suministra combustible en el aeropuerto de Porto San Juan (Madeira) y se vio obligado a pedirle al pasaje dinero por los altavoces interiores para poder conducir el avión hasta Londres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 12 de septiembre de 1988.

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