La blanda leyenda de un 'libero'
Ser defensa ha sido siempre a lo largo de la historia del fútbol, por lo general, sinónimo de jugador fuerte y duro, cuando no violento. Naturalmente que ha habido notables y honrosas excepciones a esta regla, pero la realidad práctica de este deporte ha impuesto la radicalización de los papeles asumidos entre los defensas estilistas que juegan el balón, aquéllos que construyen o fabrican las jugadas de ataque desde su demarcación, y los obreros defensivos encargados por razones lógicas de contrapeso de las denominadas tareas destructivas.Y, curiosamente, cuando la selección española ha dejado ver graves defectos defensivos y ha sido duramente criticada en sus, últimos encuentros por su enorme fragilidad física y falta de dureza e incluso de estatura en sus hombres, resulta que el elegido para asumir el papel de hombre duro, el bilbaíno Genaro Andrinúa, se ha pasado buena parte de la concentración respondiendo a la siguiente pregunta: "¿que si soy un defensa blando?".
Andrinúa se ha visto obligado a poner el contestador automático y ha respondido una media de doce veces diarias: "No estoy de acuerdo con esa apreciación. Un defensa debe ser duro, porque todo jugador de fútbol lo es de por sí, dadas las características de este deporte, pero lo importante para mí es saber distinguir entre jugar con dureza al balón o ser violento.
Hay mucha diferencia entre ambas facetas. A mí jamás se me pasa por la cabeza entrar de una forma violenta a un contrario, pero eso no significa que en algún momento dude que deba emplearme con la debida contundencia cuando la ocasión lo requiere enjugadas de peligro".
El zaguero bilbaíno va a enfrentarse, además, a un segundo problema táctico. En el Athlétic de Bilbao del británico Howard Kendall ha ocupado todo el año una posición alternativa de marcador y líbero en una defensa en línea, mientras que en la selección va a actuar siempre por detrás de la retaguardia, como último eslabón y atento al cruce por alto y a ras de suelo de los delanteros daneses.
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