Daniel Múgica

La literatura, los toros, San Sebastián y Madrid

Tiene vocación de torero, 21 años, se considera profundamente vasco, es hijo del dirigente socialista Enrique Múgica y autor de una novela recién publicada, En los hilos del títere, sobre "la fabulación de una maldad". Siente pasión por muchas cosas: San Sebastián, Madrid, el cine, la literatura y los toros. Empezó a escribir hace seis años y desde entonces dedica a esta tarea unas tres horas diarias. Estudia COU en una academia madrileña después de recorrer 13 colegios, de donde le expulsaron de casi todos.

Es el segundo de los tres hijos del miembro del comité ejecutivo del PSOE Enrique Múgica. Nació en San Sebastián y llegó a Madrid con 11 años. Está aburrido de que todo el mundo le ponga la coletilla "del hijo de Enrique Múgica", aunque reconoce que todo tiene sus ventajas y sus incovenientes. Entre las ventajas cita la educación en la curiosidad recibida en una casa donde "no quedaba más remedio que leer la extensa biblioteca" y la de que "a mí siempre me han agarrado de la mano de pequeño y me han llevado al cine, a exposiciones y al teatro". De todo esto, afirma, "algo tenía que salir, y afortunadamente ha salido la literatura".De pelo abundante y rizado y grandes cejas, tiene un gran parecido físico con su padre, aunque en delgado. Es ocurrente y divertido, y se califica de "un golfo vidillas" a quien le gustan las mujeres, salir todas las noches y divertirse. También como su padre, se siente profundamente vasco. ¿Qué es eso? "Pues sentir el talante de Euskadi y odiar todo lo que intenta destruirlo, como los hijos de p. de ETA". "Si puede ponerlo con estas mismas palabras, se lo agradecería mucho", termina Daniel Múgica.

En los hilos del títere lo escribió en una biblioteca, escaqueado de las clases. Es su segundo libro escrito; el primero, 11 relatos bajo el título de Otoño, se publicará próximamente. No tiene muy claro lo que estudiará en el futuro -"seguramente, Historia"-, pero de lo que sí está seguro es de que va a continuar escribiendo. "Es lo que he hecho con verdaderas ganas en los últimos años y lo único que me gusta de verdad". Tiene claro que su familia, de la que ensalza sobre todo a sus dos hermanos David y Deborah, ha jugado un papel importante en su carrera literaria. Su padre, afirma, le ha dicho que no deje de escribir, aunque le critica lo que hace, "a veces muy duramente". "Me ha ayudado el ambiente familiar en eso de abrirme caminos, pero tienes que saber andar, y si tú no sabes te dan la patada y te echan".

Daniel Múgica militó años atrás en las Juventudes Socialistas -"he pegado carteles, he ayudado en campañas, he hecho de todo un poco..."-, militancia que ha abandonado de manera formal, aunque se sigue considerando afin a la política del PSOE "por tradición y convicción".

Dice que le gustan las cosas difíciles, "las cosas fáciles son estúpidas", y la gente inteligente, "como mis hermanos". Añora poder escribir en San Sebastián y vivir en Madrid. De esta manera lograría combinar sus dos ciudades preferidas. Quizá también algún día pueda llegar a combinar su carrera de escritor con su vocación frustrada: la de ser torero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 16 de mayo de 1988.