Victoria sin brillantez del Athlétic ante el Valladolid

La cátedra bilbaína acabó apagada. Los más viejos abandonaron la tribuna con gesto resignado, un tanto congestionados por el sufrimiento y el bochorno. Los jóvenes aún les quedaban fuerzas para silbar. El Athlétic había mostrado una vez más que sólo está armado para resistir. A la escuadra de Kendall le falta criterio futbolístico y un par de estrategas vestidos de corto. Por el contrario, el Valladolid está sobrado de gente fina, muy capaz, de bailar claqué con el balón en el baldosín y bordar la madeja en el medio campo.En San Mamés, el Valladolid tomó posesión de la pelota en el primer minuto y nunca cedió el usufructo. A falta de criterio, o de alguien que se encargara de imponer su clase en el centro del campo, los bilbaínos se dispusieron a resistir tras el pícaro gol de Mendigueren, que cazó un balón cedido por Minguela a Wirtz y tuvo el suficiente aplomo para recortar al portero y enviar con temple al marco. Después, el caos. Pero pese a su abrumadora superioridad, al Valladolid le faltó decisión.


























































