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BALONCESTO

Los jugadores aprovechan la Copa del Rey para unificar sus reivindicaciones sindicales

La presencia del Real Madrid y el Barcelona en la final de la Copa del Rey (20.30, TVE-2) no ha logrado dejar en un segundo plano la evidencia de que los jugadores de baloncesto han aprovechado su estancia en Valladolid para hablar de sus reivindicaciones sindicales. Incluso se ha empezado a extender la palabra huelga. La asociación de jugadores ha mantenido intensas gestiones para lograr el beneplácito de las principales figuras a una primera medida de presión: boicotear un partido de exhibición junto con un concurso de mates que iban a celebrarse el próximo día 29 en Palma de Mallorca. Mientras tanto, los clubes trataron en una asamblea una próxima reestructuración de la Primera División.

La final parece haber pasado a un segundo plano a la vista de la trascendencia que puede tener la posición de los, jugadores. La cita de Valladolid permitía reunir en la misma ciudad a la mitad de jugadores de la Primera División, hecho que motivó una intensa actividad de los hombres del sindicato, Dolofeu y el ex jugador Estrada, quienes llegaron a mantener conversaciones por separado con todas las plantillas y alguna reunión con representantes de varios clubes. Varios técnicos criticaron tal actividad, a la vista de que los jugadores están concentrados para disputar un título, y motivó algún pequeño incidente cuando, por ejemplo, los representantes del sindicato entablaron contacto con los jugadores del Estudiantes en el mismo vestuario, antes de que disputaran su partido con el Barcelona.Medidas de presión

Los jugadores se oponen tajantemente a la fórmula ideada por los clubes de instaurar una lista de siete jugadores intransferibles por equipo. Los clubes no hacen pública la citada lista porque la mantienen con carácter interno y bajo el sello de que se trata de un "pacto de caballeros"; es decir, los clubes se comprometen a no fichar ningún jugador declarado intransferible.

Por tanto, los jugadores, a través de su asociación, han comenzado a plantearse la adopción de medidas de presión. Se ha llegado a extender la noticia de que en las recientes conversaciones celebradas en Valladolid se trató de la posibilidad de una huelga, hecho que han negado a este periódico algunos jugadores que intervinieron en las reuniones: "No se ha hablado para nada del término huelga", dijo uno de ellos. Lo que sí se ha estudiado es la posibilidad de realizar ciertos actos de presión con la finalidad de crear un sentimiento de unidad.

Por ello, la primera actitud acordada ha sido la de intentar boicotear el partido de exhibición que organiza la asociación de clubes en Palma de Mallorca el día 29 de diciembre entre una selección de jugadores del grupo par, y otra del grupo impar, con el correspondiente. concurso de mates. Los jugadores nacionales se comprometieron a convencer, a su vez, a los americanos, de que tampoco acudan a este partido.

Tras las gestiones realizadas, cada representante o delegado se ha comprometido a convocar una asamblea en cada equipo para llevar a votación este punto. Si la mayoría apoya el boicoteo, lo anunciarían públicamente.

Mientras esto sucedía, los clubes celebraban una asamblea para tratar la cuestión de una reestructuración de la Primera División, con la finalidad de reducir el baloncesto profesional a un total de 24 clubes y no 44 como existen en la actualidad. La propuesta de reducción, apoyada por el Consejo Superior de Deportes, plantea la creación de una única Primera División compuesta por dos categoría, A-1 y A-2, cada una de ellas de 12 clubes. Las discusiones se centran en determinar si tal reestructuración se lleva a cabo en la temporada próxima o se espera a la 89-90.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de diciembre de 1987