Seis ministros comunitarios estudian hoy la construcción del tren europeo de gran velocidad

Los titulares de Transporte de seis países comunitarios se reúnen hoy en la capital belga para dar su luz verde a la construcción del primer tren a gran velocidad (TGV) europeo, que a partir de 1993 enlazará Francia, Gran Bretaña, Alemania Federal, Bélgica y Holanda.Estos ministros, a los que se añadirá su colega luxemburgués, estudiarán el informe de un grupo de trabajo sobre los proyectados enlaces ferroviarios rápidos entre París, Londres, Bruselas, Colonia y Amsterdam, que, gracias a una velocidad media de hasta 260 kilómetros por hora, reducirán a la mitad el tiempo que se invierte actualmente en viajar por tren entre estas ciudades.

El informe no da fechas sobre la puesta en funcionamiento del TGV-Norte, pero los expertos estiman que no podrá empezar a circular hasta dentro de seis años, cuando esté terminado el túnel bajo el canal de la Mancha.

El coste de la inversión ascenderá, por el lado francés, a 240.000 millones de pesetas, que generarán unos 90.000 puestos de trabajo, a los que hay que añadir otros 100.000 millones gastados en vagones y locomotoras, mientras por el lado belga se elevará a 93.000 millones, sin contar el enlace Bruselas-Amberes.

El TGV-Norte será además conectado, gracias a una inversión de otros 70.000 millones de pesetas, con el del sureste, inaugurado en 198 1, y el del atlántico, también en proyecto. Lyón estará entonces a menos de cinco horas de tren de Londres.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 25 de octubre de 1987.

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