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Los misteriosos nuevos accionistas de la SGB continúan sin darse a conocer

El "comprador enmascarado", el gran depredador" o el "tiburón desconocido", como empieza a denominarse a los misteriosos nuevos accionistas de la Société Générale de Belgique (SGB), no se presentó el pasado martes a la asamblea general extraordinaria de la sociedad. De esta forma, se ha podlido proceder, con cierta tranquillidad, a una ampliación de capital de 30.000 a 50.000 millones de francos belgas, que puede suponer para la sociedad un balón de oxígeno para al menos los próximos cinco años. La SGB es el primer holding belga, pues controla cerca de un tercio de la actividad económica del país.Termina así un folletín que ha constituido uno de los sucesos bursátiles de un verano, en consecuencia, bastante agitado. En dos meses, cerca de tres millones de acciones de la SGB -aproximadamente, un tercio del capital- fueron adquiridos en la Bolsa de Bruselas por dos agentes de cambio belgas que trabajaban para uno o varios inversionistas.

¿Quiénes son ellos? Desde James Goldsmith hasta Carlo de Benedetti, pasando por Hanson Trust o Claude Bebear, se barajan los nombres de los más célebres tiburones. Se esperaba a la asamblea general para que ellos se descubrieran, delatándose a sí mismois por su oposición a una ampliación de capital que afectaría negativamente el valor de sus acciones.

René Lamy, gobernador de la SGB, aprovechó para confirmar la voluntad de internacionalización del grupo y su determinación de investigar a los nuevos accionistas. Sobre los acontecimientos de este verano, emitió la hipótesas de que el tiburón desconocido puede no existir y que las actuaciones sobre este valor pueden ser debidas simplemente a movimientos especulativos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de septiembre de 1987