Los golpistas de Burundi impiden que el presidente vuelva al país

Los militares golpistas de Burundi han cerrado el espacio aéreo de esta república africana para impedir que regresara al país el coronel Jean-Baptiste Bagaza, depuesto el pasado jueves como presidente cuando asistía a la cumbre francófona que se celebraba en Quebec (Canadá).Bagaza, que ayer permaneció bloqueado en el aeropuerto de Nairobi (Kenia) y ni tan siquiera pudo entrar en la vecina Ruanda -país con el que Burundi mantiene unas relaciones diplomáticas bastante tensas-, regresó anoche a París.

El golpe de Estado parece ser un arreglo de cuentas entre militares de la misma minoría tutsi, detrás del que se vislumbra el descontento vaticano por la represión de la Iglesia católica, desempeñada por un mandatario preocupado por la modernización del país y que no ha reparado en arremeter de forma temeraria contra la "excesiva influencia religiosa", ni en favorecer a los campesinos de la mayoría hutu, que forman el 85% de los seis millones de habitantes de Burundi, según afirman los analistas africanos.

El mayor Pierre Buyoya es quien encabeza la revuelta palaciega, pero por el momento no se conocen sus intenciones políticas, ya que la capital está aislada del resto del mundo.

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