II CAMPEONATOS MUNDIALES DE ATLETISMO

La marcha ofreció escenas dramáticas

Dos atletas yacían sobre el tartán. Emilia Cano se agarraba a las valIas para evitar la caída. El estadio contemplaba sobrecogido la final de los 10 kilómetros marcha. Sus marchadoras Negaban deshidratadas. Los 25 grados de temperatura, multiplicados por el 82% de humedad, más la imposibilidad de que las atletas bebieran agua durante los 45 minutos de la prueba, habían transformado una especialidad nueva en el mundo del atletismo en algo patético.

Mari Cruz Díaz, cuarta, había resistido mejor el esfuerzo. Incluso había rebasado a una marchadora dentro del estadio. Mari Cruz además batió el récord de España, que estaba en su poder desde el pasado 3 de mayo, en Nueva York. Mari Cruz no mostró ningún desagrado por el cuarto puesto. Es más, se mostró muy satisfecha, y dijo: "Estoy muy contenta de ser la cuarta mejor del mundo con 17 años".Los 10 kilómetros marcha, en categoría femenina, son de reciente incorporación. Ya ha habido campeonatos mundiales de la especialidad, pero es la primera vez que se incorporan a los Mundiales absolutos y aún no se han estrenado en Juegos Olímpicos. La distancia no es problema para la mujer. Las marchadoras hacen entrenamientos de hasta 25 kilómetros, con un ritmo de cierta intensidad. Pero ayer algo extraño sucedió.

"Yo veía poco antes de salir a todas las atletas como drogadas. Era un ambiente desconocido. Nadie hablaba, algunas se echaban agua por encima". Reyes Sobrino, novena en la final, explicaba así lo que presenció mientras permanecieron en la cámara de llamadas. Todas comenzaban a acusar el cargado ambiente atmosférico. Luego, Reyes Sobrino dijo que la cosa se complicó porque "cuando salimos se marcó un ritmo fortísimo. No me extraña que muchas quedaran desmayadas".

"A los tres kilómetros vi cómo Emi comenzaba a tener la cara desencajada. No la dejé, entonces sola un momento. Iba corriendo a su lado por el circuito. Me dijo que le dolía la cabeza. Le dije que abandonara, pero se negó a ello. No pude imaginarme que pudiera entrar luego en tal estado", explicaba Rafael Sánchez, el entrenador de Emilia Cano. Ésta realizó una entrada al estadio que sobrecogió a los espectadores. Iba de lado a lado, tropezando con las vallas. Se paraba, se llevaba las manos a la cabeza. Dos enfermeras la seguían. Por delante de ella, dos marchadoras habían caído fulminadas tras haber atravesado por el mismo estado de Emilia Cano. Una de ellas logró levantarse. Cuando cayó de nuevo, totalmente inconsciente, su cara fue a estrellarse contra las flores que adornan el palco presidencial.

Emilia Cano fue asistida de inmediato. Estaba deshidratada y con la tensión muy baja. Su recuperación fue lenta, pero positiva. Otras siete atletas se encontraron en la misma situación. "Sí, puede ser que la imposibilidad de beber agua fuera la causa de la deshidratación", afirma Rafael Sánchez.

Otro español destacado fue Carlos Sala, clasificado para la final de 110 metros vallas.

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