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José María Goldaracena,

abogado bilbaíno, comprobó asombrado hace unos días que se le designaba para defender de oficio a un joven que le había atracado en su despacho hace tres años, apoderándose de una cadena de oro y 30.000 pesetas. Entre sorprendido e indignado, el abogado, que ya ha presentado su desistimiento en el caso, ha declarado al diario Deia: "Pasé un mal rato horroroso, y la verdad es que ni soy Pedrol Rius ni tengo madera de santo para defender a ese señor". Hace cuatro años, Antonio Pedrol se encargó de la defensa de Eliseo Izquierdo, acusado del robo en el chalé que el decano del Colegio de Abogados de Madrid tiene en Reus (Tarragona).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de marzo de 1987

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