GENTE
Miguel Ángel del Pino,
jugador desde hace nueve temporadas en el Real Club Recreativo de Huelva y figura más destacada en el partido de fútbol que disputó este equipo el pasado domingo con el Bilbao Athlétic en San Mamés, regresó a su ciudad como si volviera de la guerra de Cuba, tal era el número de magulladuras, patadas y puñetazos diversos que recibió durante el encuentro. "Menos mal que eran los cachorros, que si llegan a ser los leones del equipo grande, me comen", comentó el futbolista, aliviado.


























































