GENTE

José Rodríguez de la Borbolla,

presidente de la Junta de Andalucía, y Manuel del Valle, alcalde de-Sevilla, fueron víctimas de una extraña conspiración en forma de guerra de caramelos, la noche del día 5, durante el transcurso de la cabalgata de los Reyes Magos por la ciudad de Sevilla. Las gafas del primero, que era el rey Baltasar, resultaron destrozadas al ser alcanzadas por un proyectil con sabor a naranja lanzado desde algún punto del numeroso público que contemplaba el paseo real. Baltasar tuvo verdadera mala pata, porque desfiló con un pie escayolado, producto de una lesión futbolística. Lo del alcalde fue menos aparatoso: un obús semejante fue a dar contra su anónima y despoblada cabeza, que se encontraba entre el público. Testigos presenciales afirmaron que "sonó".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 06 de enero de 1987.