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Los partidarios de la reforma del COE intentan hoy el relevo de su presidente, Alfonso de Borbón

El futuro del Comité Olímpico Español (COE) se decidirá hoy en Madrid, en la reunión del pleno en la que se votará, punto por punto, la reforma de los estatutos. Los partidarios de cambiar la estructura del COE necesitan dos tercios de los 125 votos para conseguir que se apruebe la reforma. El punto más polémico, sin embargo, será la votación de una disposición transitoria en la que se dice que todos los cargos cesarán para proceder a la elección de un nuevo equipo dirigente. El duque de Cádiz, Alfonso de Borbón, actual presidente del COE, se opone a ella con firmeza, porque supondría su cese.

La aprobación de dicha disposición transitoria, representaría, casi con toda seguridad, el relevo de Alfonso de Borbón por el empresario Carlos Ferrer Salat.El COE atraviesa una profunda crisis desde que se desencadenó una batalla en su seno tras la elección de Barcelona como sede de los Juegos Olímpicos de 1992. Sus miembros están divididos en varios grupos enfrentados por la influencia que en las futuras decisiones deben tener las federaciones olímpicas o no olímpicas. Este será, sin duda, uno de los puntos calientes de la reforma que debe aprobarse hoy. Según los nuevos estatutos, las federaciones olímpicas pasarían a disponer de un 60% de los votos del COE, lo que representaría el fin de su actual situación de minoría..

La necesidad de contar con dos tercios de los votos para aprobar la reforma era comentada ayer con cierto pesimismo por los partidarios del cambio. Para ganar la votación se necesitará el apoyo de personas que, teóricamente, van a perder parte de su influencia en el seno del COE. Uno de los presidentes federativos que más han luchado por la reforma manifestó ayer estar convencido de tener los votos necesarios: "En principio contamos con unos 90 votos, pero necesitamos que nuestros partidarios acudan al pleno y permanezcan en él hasta que finalicen todas las votaciones".

Última votación

La última votación será la de una disposición transitoria, según la cual "todos los cargos cesarán y se convocarán nuevas elecciones". El amplio grupo de federaciones contrarias a la presidencia de Alfonso de Borbón esperan que los partidarios del duque presenten la mayor batalla en este punto.

El rechazo de la disposición transitoria abriría una nueva etapa en la crisis del COE. Alfonso de Borbón seguiría en su cargo hasta los Juegos Olímpicos de Seúl, en 1988, excepto en el caso de que sus detractores presenten un voto de censura. Esta acción, sin embargo, no podría llevarse a cabo hasta dentro de dos meses, tras la sanción de los estatutos por el Comité Olímpico Internacional (COI). Esta fórmula no cuenta con la unanimidad de todos los detractores de Alfonso de Borbón, ya que algunos piensan que la lucha por la presidencia no es prioritaria y que un voto de censura sólo contribuiría a deteriorar aún más la imagen del COE.

La incertidumbre que rodea la batalla por la reforma del COE y el retraso del Gobierno socialista en afrontar la remodelación del área deportiva han aconsejado al alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, la preparación de una gestora que haga de puente hasta que las circunstancias faciliten la creación del Comité Organizador de Barcelona 1992 (COB 92). La idea de la gestora, en la que lógicamente estarían representadas todas las instituciones que ya lo estaban en el desaparecido Consejo Rector de la candidatura, fue expuesta por Maragall a Jordi Pujol en la última reunión que ambos mantuvieron.

La puesta en práctica de esta iniciativa municipal depende en gran parte del resultado de la asamblea que hoy celebra el COE. El alcalde barcelonés parece decidido a cumplir, con una fórmula provisional o con el organismo definitivo, su compromiso de que el proyecto olímpico tenga una nueva dirección, como máximo, en la primera semana de enero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de diciembre de 1986

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