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LA JORNADA DE LIGA DEL SÁBADO

El Real Madrid superó al Sevilla en todo

El Madrid jugó ayer en plan de campeón. Si en su anterior visita a Sevilla, dejó claro con un 2-6 ante el Betis que es serio candidato al título liguero, ayer volvió a dejar a la afición sevillana con la misma impresión. Ganó de punta a punta con un juego superior al del Sevilla en todo. Buyo le paró un penalti a Francisco.Beenhakker ordenó de salida que Sanchis se encargara de secar a Francisco, con lo que el Sevilla perdía un 70% de su efectividad. Por detrás, Salguero era el jugador más atrasado y Gallego se multiplicaba para asistir como libre e incorporarse al ataque de su equipo. Por delante, el conjunto madridista funcionaba como de costumbre. Hugo Sánchez y Butragueño hacían la punta de ataque. Valdano servía de enlace y Michel, junto a Gordillo, completaban la línea de medio campo.

La presión incial correspondió al Sevilla, que en la primera jugada estuvo a punto de marcar por mediación de Francisco. Pero el Madrid no se encerró. Consiguió hacerse con el dominio del centro del campo y, a poco de pasar el cuarto de hora, ya había puesto en peligro a Femando en tres ocasiones. La más clara fue a la salida de un córner lanzado por Michel y que Sanchis cabeceó mal. Ésa fue la primera advertencia del conjunto madridista, que se mostró muy peligroso en los lanzamientos de esquina y en las jugadas ejecutadas a balón parado.

El Sevilla disminuyó pronto su presión. Rafa Paz, encargado del marcaje de Gordillo, junto a Zambrano y Choya, intentaba suplir al cerebro blanco Francisco. Éste, muy vigilado por Sanchis, entraba poco en juego y los balones que llegaban a la delantera sevillista, con sólo Ramón y Cholo en punta, eran muy escasos y siempre con ventaja para la defensa madridista.

Antes de la media hora conseguía el Madrid su gol. Michel sacó un comer desde la derecha y Gallego cabeceó por dos veces. En la primera entre Fernando y el larguero rechazaron el esférico, pero en la segunda logró llevar el balón al fondo de la portería.

Con el gol, Beenhakker dio entrada a Juanito, en el lugar de Gordillo, y fueron los momentos de mayor brillantez. El Madrid hacía un fútbol de tiralíneas en el centro del campo y, con rápidos movimientos de sus jugadores, conseguía deshacer toda intentona sevillista. En e último cuarto de hora antes del descanso la afición sevillista pensaba ya en la imposibilidad de derrotar al equipo de Beenhakker.

En la segunta mitad el Madrid apretó aún más que en la primera, aunque ninguno de los dos equipos cambió el esquema que había desarrollado hasta este momento. Tras un primer empuje sevillista, que se vio facilitado porque Gallego retrasó momentáneamente su posición y que tuvo su concreción en una gran oportunidad de Álvarez en el minuto 49, al rematar de cabeza, a la que Buyo respondió con una gran parada, el Madrid volvió a implantar su mando gracias a los magníficos cortes de Sanchis en el círculo central y a la enorme movilidad y el trabajo creativo de Valdano y Gallego.

El Madrid subía al ataque con una facilidad asombrosa, jugando al primer toque y de banda a banda. En el minuto 58, Valdano echó fuera, con toda la ventaja para él, una gran ocasión, muy trabajada anteriormente por Butragueño y Hugo Sánchez, en superioridad numérica ante los defensores sevillistas. Los últimos veinte minutos, después de la reedición como parapenaltis de Buyo y el ridículo a que fue sometido Juanito al ser sustituido por Solana, marcaron un nuevo y agobiante dominio del Madrid, con un Sevilla impreciso, agotado y acomplejado.

En esta segunda mitad el Sevilla jugaba mirando más que nunca a la hierba, sin apoyos, sin ligar las jugadas y sin encontrar un jugador al que enviar la pelota. Choya no halló el pasillo por el que pensó su entrenador que podía ser seleccionado, Rafa Paz se estrelló siempre contra la defensa madridista y Francisco puso mucha distancia entre su retrasada posición y la de sus delanteros.

Únicamente quedó para los aficionados la superioridad de Álvarez, que ayer llevó la batuta en las escasas jugadas creativas del Sevilla y que en muchas ocasiones tuvo que salir con el balón controlado al ataque porque sus compañeros se escondían.

El partido supuso una decepción para los aficionados del Sevilla, que comenzaban a ilusionarse con su equipo, en el que se había visto en los últimos partidos un mayor poder ofensivo. Pero como compensación estuvo el disfrute del espectáculo que proporcionó el Madrid por colocación, buen manejo del balón y apoyo entre sus jugadores. A los sevillistas, tras lo de ayer, les queda también el consuelo de saber al menos que el Betis perdió ante este mismo equipo por goleada, no por un solo gol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 9 de noviembre de 1986

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