Ana Tutor

La nueva delegada del Gobierno en Madrid, 40 años bajo la protección de los dioses

La recién nombrada delegada del Gobierno para la Comunidad de Madrid, Ana de Vicente Tutor, reconoce que ha gozado de la protección de los dioses desde que nació, en Zaragoza, hace 40 años, en el seno de una familia "de derechas". Asegura que es completamente feliz en su vida personal, que está muy satisfecha de su trayectoria profesional y que disfruta muchísimo de la compañía de sus amigos en sus horas de ocio, un hobby que tal vez no haya sido ajeno a su promoción política, pues entre ellos se cuentan el presidente del Gobierno, de cuyos hijos ha sido baby-sitter cuando Felipe González sólo se llamaba Isidoro, y el ministro del Interior, José Barrionuevo.

El Gobierno aprobó el pasado día 24 el nombramiento de Ana Tutor y ese mismo día, el Consejo de Administración de la agencia de noticias Efe, de titularidad estatal, designaba a su marido, Alfonso Sobrado Palomares, presidente de la entidad. "Sólo es una casualidad", comenta. Ana Tutor se casó a los 19 años, cuando estudiaba segundo curso de Ciencias Políticas. El nacimiento de su hija, que ahora tiene, 19 años y cursa segundo de Medicina, y dos años después el de su hijo mayor, alumno de COU en Estados Unidos, prolongaron su carrera más tiempo de lo habitual. Cinco años después tuvo su tercer hijo e inmediatamente el cuarto, lo que cerró el capítulo de la reproducción de la especie. "¡Nooo! Ya no quiero tener más, ni pensarlo". No obstante, la nueva gobernadora de Madrid no puede evitar frase que pronuncian todas las madres del mundo: "De verdad, no es porque sean mis hijos, pero es que son maravillosos, listísimos".En 1971 aprobó unas oposiciones al Ayuntamiento de Madrid. Cuatro años después ingresó en las filas del PSOE y casi inmediatamente comenzó, como experta en política municipal, a preparar las elecciones municipales que en aquellos tiempos sólo se intuían; pero el PSOE, previsor, le encargó la redaccion del Manual del concejal socialista, que se convirtió en "un best seller... dentro del partido", recuerda, riéndose. Nada más ser elegido alcalde, Enrique Tierno la nombró jefa de su gabinete, cargo que ella traduce como "chica para todo". Aunque la primera vez que le presentaron a Tierno no le cayó bien, con el tiempo se convertiría en su mano derecha. Ella admira y quiere "muchísimo" al fallecido alcalde, "tanto que todavía no puedo hablar de los años en que trabajamos juntos sin que se me ponga un nudo en la garganta". Sus detractores en el Ayuntamiento aseguran que Tierno recelaba a veces, sabedor de que Ana tenía hilo directo con la Moncloa, pero lo cierto es que el viejo profesor le renovó su confianza año tras año. Tras un breve período con Juan Barranco, el ministro Barrionuevo -a quien ella llama siempre Pepe, pues los matrimonios son íntimos amigos- la propuso como delegada en Madrid. Ahora, Ana Tutor, que reconoce haber tenido "mucha suerte en la vida", sólo teme los atentados y las tragedias que puedan castigar a la capital española, pero se siente muy segura en su puesto: "No me da miedo el trabajo, ni éste ni ninguno. Creo que puedo hacerlo bien".

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