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El pasivo de los 'siete grandes' creció un 1,53% en agosto

El pasivo, en pesetas, de los siete grandes bancos ascendía a 8,23 billones de pesetas a finales del pasado mes de agosto, con un crecimiento del 1,53% sobre diciembre del año pasado, lo que marca un cambio de tendencia respecto a los meses, anteriores. Por primera vez en lo que va transcurrido de año, los depósitos de clientes son superiores a los existentes a finales de 1985, antes de que empezara a vencer la mayor parte de los pagarés bancarios ante la entrada en vigor de la ley de activos financieros. Este crecimiento positivo es la suma de fuertes disminuciones en algunos casos y de elevados incrementos en otros bancos.Los recursos ajenos en pesetas de los siete grandes bancos presentan un crecimiento positivo sobre finales del pasado año por primera vez a finales de agosto. Hasta ahora, los vencimientos de pagarés bancarios, exentos de retención fiscal en origen, habían sido superiores a los crecimientos vegetativos de los recursos de clientes que lograban captar los bancos. En agosto, como consecuencia de este crecimiento vegetativo y tras la incorporación al Banco de Bilbao de los pasivos del Banco de Huesca, se ha invertido la tendencia.

Estos cambios, lógicos ante la evolución normal del crecimiento del dinero, presentan disparidades muy fuertes entre los distintos bancos. En primer lugar destaca el crecimiento habido en recursos ajenos por parte del Banco de Bilbao, más de 132.000 millones entre diciembre del pasado año y agosto de 1986. La decisión del Bilbao de absorber el activo y el pasivo del Banco de Huesca justifica sólo en una pequeña parte este crecimiento.

El Banco Popular es el otro gran banco que ha incrementado de forma importante sus recursos de clientes desde finales del pasado año. En concreto, el Popular tenía a finales de agosto casi 720.000 millones de pesetas de pasivo, con un crecimiento superior al 10%. Otros dos de los grandes bancos, Hispano y Banesto, han aumentado este epígrafe de su balance, aunque en tasas mucho más moderadas. Banesto ha ensanchado su distancia en recursos ajenos en pesetas respecto al Central, lo que, unido a la menor importancia en el balance de las cuentas en divisas por la apreciación de la peseta frente al resto de las monedas, en especial el dólar, ha hecho que vuelva a ocupar el primer puesto en el ranking de pasivo.

El Banco de Santander y, en menor medida, el Central y el Vizcaya son los tres grandes bancos que han experimentado un descenso mayor en su pasivo típico de clientes. Las causas pueden ser varias, aunque la principal se encuentra en la decision de bajar al máximo su coste de pasivo y mantener su decisión de intermediar entre el Tesoro y los ahorradores finales limitándose al aseguramiento de una comisión por la colocación de fondos públicos entre sus clientes.

Aumento de la inversión

La inversión crediticia de los siete grandes bancos ha aumentado en los ocho primeros meses del año en un 4,67% respecto a finales del pasado año, porcentaje superior al de aumento de sus depósitos de clientes. La inversión típica bancaria de estos bancos se colocaba a finales del pasado mes en 5,3 billones de pesetas, y en este caso sólo ha disminuido la inversión del Central como entidad, en casi dos puntos.Destacan los casos del Santander, con un crecimiento del 14%, hasta casi 700.000 millones de pesetas, y del Bilbao, con un aumento superior al 10%. El Popular presenta un crecimiento de su inversión en pesetas del 8,30%, algo inferior a lo que ha aumentado su pasivo. Banesto e Hispano mantienen tasas similares de crecimiento en el activo y en el pasivo, mientras que el Vizcaya tiene un crecimiento del 3% en su inversión, frente a una disminución del 2,2% de su pasivo.

Todos estos datos vienen a corroborar una vez más las diferencias de estrategia que parecen primar entre los grandes bancos nacionales. Junto a fuertes crecimientos en el pasivo y en el activo de algunas marcas, otros han preferido mantener su equilibrio anterior, logrando nuevas posiciones en las que sentirse mas cómodos con su tamaño, y en otras ocasiones existe una clara decisión de disminuir el volumen relativo de la entidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de septiembre de 1986