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LAS CONSECUENCIAS DE LAS ELECCIONES

Fraga impone a la directiva de AP un "período de reflexión, pese a su postura mayoritaria de romper Coalición Popular

El presidente de Alianza Popular y de la Coalición Popular, Manuel Fraga, impuso anoche un "período de reflexión" sobre el futuro de la coalición, pese a la opinión mayoritaria en el seno de la Junta Directiva Nacional de AP, que se mostró contraria a mantener los pactos con los democristianos del Partido Demócrata Popular de Óscar Alzaga. Las dos principales socios de la Coalición Popular, Alianza Popular (AP) y el Partido Demócrata Popular (PDP), hicieron ayer patente hasta dónde llegan sus discrepancias, próximas a la ruptura, en la valoración de, los resultados de las pasadas elecciones legislativas y en la concepción de lo que debe ser el futuro de la alternativa al socialismo. Tanto Fraga como Alzaga dejaron entrever que existen escasas posibilidades de que se renueven los pactos para las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 1987.

Mientras la Junta Directiva de AP insistía ayer, en una nota oficial, en la necesidad de mantener la estructura actual de la coalición y en considerar positivos, los resultados de las elecciones, la ejecutiva democristiana dejó entrever que la actual fórmula de la coalición jamás les permitirá conquistar el poder. El presidente del PDP, Óscar Alzaga, insinuó además que su partido concurrirá, separado de AP a las próximas elecciones municipales y autonómicas, de 1987, al afirmar que la actual, fórmula no permitiría conquistar el poder regional en ninguna de las 13 comunidades en las que se celebrarán elecciones el año próximo.Alzaga subrayó las ventajas de un pacto flexible "a la francesa" -con acuerdos por circunscripciones- para las elecciones de 1987, y sugirió que el PDP se presentará en solitario en aquellas comunidades donde "el mensaje socialcristiano pueda llegar nítido a la población", aunque sin aventurar todavía fórmulas concretas. Esta comparecencia del PDP puede producirse, dijeron fuentes democristianas, junto con los residuos del Partido Reformista Democrático (PRD) en algunas provincias, aunque ayer Alzaga se mostró particularmente hermético a este respecto. "Hay que respetar el dolor" de los reformistas, dijo.

Críticas

Por el contrario, la nota emitida por el máximo órgano decisorio de AP, reunido ayer por la tarde, insiste en que las fuerzas de carácter centroderechista que han concurrido separadas de la Coalición Popular en las elecciones del pasado día 22 han sufrido una pérdida de escaños "perjudicando al propio tiempo el total de escaños de centro derecha a escala nacional".

Una inmensa mayoría de lo miembros de la junta directiva de AP que intervinieron en la reunión de ayer se pronunció contra la per vivencia de la Coalición Popular e hizo durísimas críticas a la actitud de los democristianos. Pese a ello, la nota oficial de AP señalaba ayer: "Para derrotar al socialismo no existe otra fórmula, con la ley, electoral en la mano, que la de un entendimiento amplio y flexible como el diseñado por los partidos que integran Coalición Popular. Es éste el único camino realista, y no determinadas operaciones teóricas que sólo sirven para desperdiciar votos y disminuir las posibilidades electorales de quien efectivamente las posee".

Esta valoración difiere radicalmente de la mantenida por el PDP, para el que los resultados electorales "llevan a la conclusión de que la actual fórmula no permitiría conquistar el poder regional en ninguna de las comunidades en liza [en 1987]. La proyección hacia sucesivas elecciones generales revela un alejamiento de las perspectivas de victoria electoral en las actuales condiciones".

Al margen de esta brecha que divide las estrategias futuras de los dos socios, los democristianos anunciaron ayer que pedirán a Fraga que apoye la pretensión del PDP de constituirse en grupo parlamentario independiente, mediante una reforma del reglamento de las cámaras legislativas. Una mayoría de los dirigentes de AP se pronuncia en contra de que sea Fraga quien haga "esta nueva concesión" negociando la reforma del reglamento con el PSOE, que, por otra parte, se ha manifestado ya opuesto a dar este paso.

En cuanto a la posibilidad de que los diputados y senadores del PDP pasasen al Grupo Mixto, si no obtuvieran grupo parlamentario propio, una votación de tanteo registrada este fin de semana en el seno de la ejecutiva reveló que 30 de los 43 dirigentes democristianos allí reunidos desearía hacerlo, lo que, de acuerdo con la interpretación de los dirigentes de AP, significaría la ruptura formal de la Coalición Popular.

En cualquier caso, según la versión ofrecida ayer por un alto cargo de AP, "la coalición ya no existe, al menos como se interpretaba el 22 de junio". Los democristianos, según esta versión, "quieren realizar a su manera el cumplimiento de los pactos, la estrategia, la renovación de los acuerdos para futuras elecciones, según les convenga". Sin embargo, añadió, "no seremos nosotros quienes precipitemos la ruptura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de julio de 1986

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