MÉXICO 86

Badu Ezaki

El portero marroquí es la estrella del equipo sorpresa del campeonato

JOSÉ DAMIÁN GONZÁLEZ Se llama Badu, se apellida Ezaki, está casado con una finlandesa, tiene 28 años y ha permanecido imbatido 260 minutos en este Mundial. Juega en la selección de Marruecos, la auténtica sorpresa de este campeonato, que ha terminado en primera posición de su grupo, por delante de Inglaterra, Polonia y Portugal. Ezaki, el meta marroquí, se ha convertido en una de las revelaciones del Mundial. El Atlético de Madrid parece interesado en su contratación, y el jugador está preparado: "Me encantaría sustituir a Fillol, al que admiro".

El portero marroquí no cree que las dificultades que han pasado los tres equipos europeos para batirle sean una casualidad, y para ello expone sus argumentos a EL PAÍS, en la concentración de la selección a su llegada a Guadalajara: "Marruecos sólo recibió un gol en los 10 partidos que disputó en la fase de clasificación", aunque rápidamente añade: "Personalmente no me preocupa mucho hablar de mí mismo, aunque es lógico que me sienta halagado por los elogios de la Prensa mundial".Badu Ezaki es un personaje simpático, que cuenta con sencillez sus impresiones, que contesta a cualquier pregunta que se le hace, ya sea relacionada con el Mundial o de carácter extradeportivo, y que desde luego tiene raíces importantes en su memoria como para dejar sentado que de porteros de fútbol entiende: "Siempre admiré a un guardameta español, Iríbar". Ha sido 96 veces internacional, mide 1,89 metros, pasa por ser el mejor portero africano y no quiere destacar a ninguno de los que están en este Mundial o en activo porque está "en competencia directa con ellos".

El internacional marroquí explica que no tendría ningún problema para salir al extranjero si alguna de las ofertas que ya le han llegado, o de las que a buen seguro va a seguir recibiendo, le interesara económicamente.

Ezaki está casado con una finlandesa a la que conoció en Niza y de la que espera su pri mer hijo para mediados de julio. "Mi mujer", dice, "aún no se ha convertido al islamismo, pero después de que tengamos el bebé es posible que lo haga. Yo no le he pedido que cambie nada, porque cada persona tiene sus sentimientos religiosos y de todo tipo. Pero ella se ha mos trado muy interesada en leer libros de mi religión, y está decidida a integrarse plenamente, pero es algo que debe decidir ella sola. Yo no quiero influir".

Tras los dos empates a cero logrados por Marruecos en el Mundial, ante Inglaterra y Polonia, y la victoria ante Portugal, Ezaki asegura que el rey Hassan llamó personalmente a los integrantes de la selección para felicitarles por sus excelentes actuaciones. Mohamed y Mulay Rachid, hijos del monarca alauí, son hinchas apasionados de la selección de fútbol, y el segundo, el más pequeño, tiene en Ezaki a uno de sus ídolos.

La celebración del Mundial ha coincidido con el Ramadán, y Ezaki recuerda que él y sus compañeros están en una situación especial: "en misión de representación de mi país, lo que nos permite adelantar o atrasar la, celebración del Rarnadán, que empezó en mayo y acabó el 8 de este mes. Yo voy a celebrarlo en diciembre".

El excelente portero marroquí desempeña otra actividad profesional en su país, trabaja en una oficina de la compañía aérea. Se muestra optimista respecto a las posibilidades de Marruepos, y bromea al final cuando se le pregunta hasta dónde puede llegar Marruecos tras pasar esta primera criba: "Si nadie es capaz de marcarnos un gol, estaremos en la final".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 12 de junio de 1986.

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