MÉXICO 86

El Mundial de fútbol empíeza sin ambiente

ALFREDO RELAÑO, ENVIADO ESPECIAL

La Copa del Mundo, de fútbol está a punto de empezar y en las taquillas se agolpan los reventas, que asaltan con sus ofrecimientos a los paseantes o a las pocas personas que se acercan en busca de una entrada. La fórmula de venta de entradas en series completas no ha interesado y quedan muchas localidades por vender, para. desesperación de los reventas, que se han pillado los dedos en esta ocasión.

Sólo se espera un total de 12.000 visitantes al campeonato. La mitad son brasileños. España tendrá una representación minonitaria de 200 personas; la mayor parte de ellas, profesionales del fútbol que tratara de estar al día. Y un Mundial es una magnífica ocasión para ello.

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Las causas de esta escasa asistencia son, en la mayoría: de las opiniones, el terremoto vivido hace escasos meses en México, que aún impone en el ánimo de muchos posibles visitantes, y el hecho de que ninguno de los países próximos a México tenga gran interés por este campeonato.

Por arriba, Mexico tiene a Estados Unidos, donde el fútbol es un pasatiempo menor, pese a los experimentos realizados y después de haber pasado por allí los mejores jugadores del inundo cuando tenían ya próximo su final deportivo. Por abajo, está toda Centroamérica, que, aparte de ser una zona empobrecida, no ha clasificado a ninguno de sus países para el Mundial. La clasificación de este grupo la ganó Canadá, que por primera vez participa en la fase final de tan Mundial.

Brasil, la excepción

Sólo Brasil y su torcida animan estas vísperas. Guadalajara tiene un ambiente distinto al resto de ciudades. Los hinchas brasileños ahorran cada año para el carnaval y cada cuatro para el Mundial y en estos días bailan alegres una interminable rumba por las calles de Guadalajara, la ciudad que se maravilló del juego de la selección brasileña en el Mundial de 1970. De ahí, que la afición local se encuentre volcada hacia estos jugadores, lo que ha hecho preocuparse a Miguel Muñoz, seleccionador español, desde el momento de su llegada, ya que teme encontrarse, un ambiente desfavorable en el partido de mañana contra Brasil.

Por lo que respecta a los mexicanos, parecen tener también demasiado próxima. la conmoción del terremoto como para entregarse con entusiasmo al campeonato. Las palabras de Guillermo Cañedo, presidente del comité organizador, al anunciar cómo será la ceremonia de inauguración, dejaron entrever un cierto pudor por el montaje de este descomunal festejo sobre un país aún en reconstrucción. "Haremos una ceremonia austera, en consonancia con la situación económica del país", dijo Cañedo.

La ceremonia se iniciará a las diez de la mañana de México (las seis de la tarde, hora peninsular española) y su primera hora, consistente en bailes folclóricos, sólo será transmitida por televisión para México. A partir de las once se disputará un partido de calcio in costume, juego de balón de la Florencia de los Medicis considerado como un serio antecedente del fútbol y en el que dos cuadrillas rivales se acometen ferozmente y llevan el balón de cualquier manera contra la portería, que es de muy poca altura, pero que ocupa toda la línea de fondo del campo de juego. Luego, habrá discursos, con los jugadores ya sobre el terreno de juego, por si ya fuera poco el sol y el calor del mediodía que desde un principio querían evitar.

Debú del campeón

El partido en sí tiene el interés de la presencia del campeón, Italia. Es norma que sea el ganador de la edición anterior el que abra el campeonato. Italia mantiene a algunos de sus brillantes campeones de aquel junio de 1982 en Madrid, pero ni son muchos ni están en su mejor forma. Rossi ha marcado sólo dos goles en toda la Liga italiana. Conti ha pasado el año entre lesiones. Tardelli comienza a apagarse y parece claro que tendrá el destino de suplente. Otros se han retirado, como el meta Zoff, o han quedado fuera de la convocatoria porque los años van venciéndoles, como el feroz Gentile o el elegante Antognioni.

Pero queda Enzo Bearzot, el entrenador que ya presentara un buen equipo en el Mundial de 1978, en Argentina, y que ensamblara uno casi perfecto en España, en 1982. Bearzot ha conseguido en los dos últimos mundiales un equipo cuyos jugadores se apoyaban como en ningún otro, pero sin abandonar la creatividad individual. Es hombre de gran respeto por el buen fútbol y que, en la duda, siempre escoge al jugador de calidad sobre el campo antes que al de gran rendimiento físico.

Italia saldrá con una buena defensa -todas las defensas italianas lo son, casi por definición-, hecha con Bergomi y Cabrini como laterales, Scirea como libre y Vierchowood como marcador central. Los cuatro son campeones del mundo, aunque el cuarto fue suplente en España. En punta sale otro campeón, Altobelli, espléndido delantero, sin duda elmejor de Italia. Falta Rossi, a quien ha relegado en este primer partido en beneficio de Galderisi. El portero, Galli, es bueno, com1o lo son casi todos los que acuden a un Mundial.

La incógnita está en la medía, línea muy renovada. Beatzert ha concedido el mando del equipo a Di Génnaro. Es una experiencia nueva en los conjuntos de Bearzot, en los que casi siempre la tarea de organización ha estaido repartida entre dos jugadores. Bagni es el hombre duro, el, marcador. Completan la línea Conti, espléndido en el Mundial de España, pero metido ya en los 31 años y que sale de una temporada llena de lesiones, y De Napoli, que desplaza al veterano Tardelli.

La selección italiana puede resultar lenta, pero a Bearzot es o no le importa. En este Mundial tendrán que serlo todas por la fuerza del calor y de la altura. Tocando el balón en el medio campo y esperando a que los movimientos de desmarque propios o la impaciencia del rival abran huecos, hizo Italia su gran fútbol en los dos últimos campeonatos. La duda es si con los centrocampistas que ahora lleva podrá aguantar el balón tanto como lo hacía en España. y soltarlo con la misma rapidez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0030, 30 de mayo de 1986.

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