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Tribuna:

Un sindicato para la acción solidaria

Tras el reciente congreso de UGT, el sindicato socialista se enfrenta a un nuevo reto: adecuar la acción sindical a los nuevos colectivos que genera la aplicación de las nuevas tecnologías en el marco de la empresa. Nicolás Redondo señala en este artículo que la central que lidera tendrá que hacer enormes esfuerzos para conseguir estos objetivos. Junto a ello, defiende la necesidad de mantener una política económica expansiva capaz de generar empleo, puesto que la situación de los trabajadores ante el paro masivo producido por la crisis económica puede suponer un riesgo para la estabilidad democrática.

Un comentario periodístico sobre el XXXIV congreso de la Unión General de Trabajadores afirma que no tuvo "... nada de congreso de trámite, sino todo lo contrario. Es un congreso de la mayor trascendencia, aunque aún sea pronto para saber en qué sentido se van a iniciar las muy probables modificaciones futuras. Lo que es evidente es que las habrá y que ha quedado abierto el camino sin la menor traba para que así sea".Es, efectivamente, prematuro decir cuál será la configuración futura de un interlocutor social importante como es nuestra organización, porque dependerá en gran medida de lo que seamos capaces de hacer en los próximos años, pero si hemos conseguido transmitir a la sociedad española la convicción de que nos proponemos encarar resueltamente los desafíos de la nueva sociedad, me parece evidente que uno de los objetivos fundamentales del congreso se ha cumplido

Porque más que elegir las personas que integran la nueva comisión ejecutiva o discutir las relaciones políticas del sindicato (que no fueron en momento alguno temas estrella), ha sido nuestra preocupación y el motivo fundamental de nuestro trabajo ofrecer una alternativa sindical que pueda generar entusiasmo frente a los problemas, que plantea la cambiante sociedad de nuestro tiempo.

De tal manera, lo que ha centrado la atención de los ugetistas reunidos recientemente en Madrid es la reflexión acerca de la situación de los trabajadores y de los sindicatos ante una crisis económica con su consecuencia de paro masivo que ha deteriorado la estructuración social y puede suponer un riesgo para la estabilidad democrática.

¿Qué respuestas podemos ofrecer frente a un mundo del trabajo en cambio vertiginoso en el que aparecen constantemente nuevas actividades; qué sentido asignamos a una concertación social que ciertamente hemos practicado pero que requiere también una reflexión acerca de su contenido y alcance en el momento actual?

Lucha contra el paro

Creemos, y no estamos solos, porque es el criterio que sustenta todo el movimiento sindical europeo, que los 21 millones de parados que hay actualmente en Europa no son la consecuencia de una fatalidad sino del fracaso de políticas basadas en que sólo los mecanismos del mercado asegurarían crecimiento rápido, menos inflación y pleno empleo, y por ello la lucha contra el paro y las políticas orientadas a la creación de empleo constituyen las máximas prioridades de actuación de nuestro sindicato en base a las cuales articularemos la estrategia sindical de los próximo años.

Consideramos que un mayor crecimiento de la economía es condición imprescindible para la creación de empleo, por lo que propugnamos una política económica más expansiva compatible con un control de la inflación, y para lograr este objetivo resulta ineludible la negociación de una política de rentas global, la reforma del aparato de la Administración, una mayor progresividad fiscal, el incremento de la inversión pública, planificación industrial y el desarrollo de una política activa y coordinada a nivel europeo de fomento y creación de empleo que contemple, entre otras medidas, una reducción generalizada y flexible del tiempo de trabajo.

La profunda transformación que está sufriendo la clase trabajadora requiere, por otra parte, una acción audaz e imaginativa del sindicato para no quedar al margen de amplios sectores de la clase trabajadora, y esto implica no sólo un esfuerzo cuantitativo, sino un cambio organizativo y conceptual desde el convencimiento que la afiliación sindical tiene que llegar a todos los trabajadores con independencia de su opción política.

Política de concertación

La política de concertación que defendemos con firmeza ha constituido, pensamos, un factor muy importante de consolidación democrática, demostrando que el movimiento obrera adopta un papel activo en la lucha contra la inflación y permitió defender solidariamente al conjunto de la clase trabajadora en momentos en que las dificultades económicas; propician salidas basadas en el corporativismo o la defensa exclusiva de los sectores con mayor capacidad de presión.

Coherentemente, pues, el XXXIV congreso de la Unión General de Trabajadores ha reafirmado la plena validez de esta política, pero entendiendo que significa mucho más que la negociación de salarios porque tiende a lograr un nuevo contrato social en el que los interlocutores participen del cambio de sociedad que provocan las innovaciones tecnológicas y las transformaciones en el orden económico.

Estamos plenamente dispuestos a la negociación, al diálogo, al consenso, para contribuir a que la utopía de un espacio social europeo que garantice mayor progreso y bienestar a sus habitantes sea una realidad y trabajamos con la mente puesta en futuros acuerdos que intentaremos elaborar con el objetivo claro de que la modernidad tan invocada actualmente signifique un avance hacia la justicia social.

Es, en última instancia, voluntad de la Unión General de Trabajadores la adaptación a los nuevos tiempos y la modernización de sus estructuras, siendo a la vez fiel a los valores permanentes del sindicalismo que tiene su razón de ser en la lucha por una sociedad más equitativa y por un mundo en paz.

Nicolás Redondo es secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de abril de 1986

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