Georges Marchais reafirma la política del PCF, pese al fracaso electoral

Georges Marchais no acepta ni la celebración de un congreso extraordinario ni la más mínima autocrítica. El comité central del Partido Comunista Francés (PCF), reunido durante dos días para examinar los desastrosos resultados obtenidos en las elecciones legislativas del pasado día 16, ha decidido que " no hay ninguna duda sobre la validez de la línea política que sigue el partido". La dirección del Partido Comunista Francés ha echado el cerrojo y, contra viento y marea, considera que los resultados del 16 de marzo "muestran el éxito, aún débil pero prometedor, de la política aprobada en el 252 Congreso".El PCF obtuvo en las pasadas elecciones 35 diputados y algo menos del 10% de los votos, un porcentaje que le devuelve a los años veinte. Si las elecciones se hubieran celebrado por el tradicional sistema mayoritario, y no por el proporcional, los comunistas no hubieran tenido probablemente un solo diputado en la Asamblea Nacional. Nada más conocerse el resultado del escrutinio, Pierre Juquin, ex portavoz del PCF, miembro renovador del comité central, excluido del buró político en el último congreso, lanzó un llamamiento para celebrar un congreso extraordinario y revisar a fondo la actual línea política del partido.

Más de 100 militantes, en su mayoría de profesiones liberales, firmaron un anuncio,, publicado en Le Monde, en el que unían sus voces a la de Juquin y señalaban que el PCF se encuentra en una situación "de debilidad y marginación desconocida desde hace 50 años" y que se dirige hacia su total "liquidación".

Temor a críticas personales

Juquin se esforzó en advertir que no trataba de poner en, duda al actual equipo de dirección, sino de abrir un debate sobre el papel del partido en la sociedad francesa. Vano intento, porque los miembros de la dirección, empezando por Marchais, temen que una discusión sobre la línea oficial del PCF termine por afectar a sus personas.Georges Marchais preparó la reunión del comité central, que domina completamente, en sentido contrario: el partido comunista debe atrincherarse en sus posiciones y lanzar todas sus baterías sobre el partido socialista y sobre los renovadores.

El informe presentado por Paul Laurent ataca virulentamente a los socialistas, que "llevan adelante una política socialdemócrata, en cooperación con la derecha", y arremete contra el presidente, François Mitterrand, al que presenta como responsable de todos los males del PCF. El informe fue aprobado por unanimidad, salvo cinco abstenciones. El comunicado final, aprobado con, el voto en contra del portavoz renovador, señala explícitamente que el PCF "lamenta y desaprueba la conducta de Pierre Juquin durante la campaña electoral, en contradicción con las líneas del congreso y de los esfuerzos de movilización del voto comunista".

Juquin insistió en que no abandonará el partido ni aceptará sin luchar que le expulsen: "Hay que evitar que el PCF siga el camino del Partido Comunista de España", dijo.

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