Miguel Muñoz dio el visto bueno a su conjunto

ENVIADO ESPECIAL Miguel Muñoz dio el visto bueno a su selección. No habrá más partidos de ensayo hasta. que el equipo se: desplace a México. Ante Polonia, no sólo ganó, sino que se mostró cuajado, con facilidad de juego en todas sus líneas y con suerte en el remate.Polonia jugó con un solo hombre en punta, como es posible que lo hagan muchas selecciones en México. Boniek, desde la medía punta, era la única amenaza cuando intentaba aparecer por sorpresa en cualquiera de las zonas del ataque. La rapidez y el talento de este jugador fue, de hecho, durante mucho tiempo, el único problema español.

El equipo de Muñoz jugó frente a esa delantera de un solo hombre con cuatro defensas en línea, guardando la zona, y demostrando facilidad de salida a través del buen juego de Gallego y, de su fácil conexión con los centrocampistas. Entre: éstos, Francisco estuvo algo por debajo de su última actuación, pero fue siempre un punto válido de referencia para la creación del juego.

España controló bien el partido y sorprendió incluso su rapidez y precisión para ejercer la presión sobre los jugadores polacos desde que éstos intentaban iniciar la organización del juego desde atrás. Arriba tenía la vibración de Butragueño 3, el trabajo serio de Julio Salinas, que sabe recibir el balón en malas condiciones, mantenerlo mientras sube el equipo y aguantar lo justo para las llegadas de compañeros desde atrás. Además, tuvo suerte en el remate y eso le valió para llegar al descanso con dos goles de ventaja.

En el segundo tiempo entraron Señor, Gordillo, Carrasco y Rincón, y lo mejor que puede decirse es que el sistema siguió igual. Incluso en algunos aspectos mejor. Gordillo, que llevaba tiempo aguantándose las ganas de jugar en la selección, realizó en el primer cuarto de horas varias impresionantes galopadas que inflamaron al público y dieron paso a la fase quizá más divertida del encuentro. Además, al poco de comenzar esta segunda parte, Calderé llegó bien hasta la línea de fondo y sirvió un balón atrás que Julio Salinas convirtió en el tercer gol.

Pero, como ocurre frecuentemente en el Madrid, a fuerza de echar balones a Gordillo la selección dejó de buscar otras fórmulas de ataque, y su fútbol se empobreció algo por esa causa. No obstante, aunque perdiera en variantes de ataque mantuvo siempre un buen tono general de disciplina, presión en todo el campo y seriedad en cada cual para mantener su zona. Los cambios posteriores, que llegaron en gran número en los dos equipos, no descompusieron en ningún momento el buen tono.

Lo más destacado de la segunda mitad fue quizá la actuación de Calderé, que se fue creciendo según avanzaba el partido y además de mantener su función de hombre duro de la media, encargado de quitarle problemas a Francisco, se fue arriba cada vez más y rozó el gol en varias de sus jugadas de ataque. Demostró que es hoy por hoy un primer suplente en la selección, con condiciones para ser titular. También Gallego, en el puesto de líbero, hizo valer tanto su calidad como su dureza en jugadas en las que el contrario le vino muy suelto.Gallego es, como Calderé, otro jugador que puede tener entrada en la selección en cualquier momento, primer suplente en dos puestos, el de líbero, que ocupó ayer, y el de: creador de juego, del que ha sido desplazado por Francisco. Éste confirmó que ya se siente lo suficientemente seguro como para hacerse con el marido del juego en el medio campo. Su incorporación al equipo con carácter definitivo ha sido el mejor logro de Muñoz en esta fase de preparación.

El que jugó ayer no es quizá el conjunto definitivo de Muñoz, pero se le parece mucho. Pongan en la alineación inicial a Víctor en lugar de Calderé, Gordillo en lugar de Julio Alberto y Maceda por Gallego y lo tendrán. Es un equipo que no enamora, pero que conquista. Muñoz ha sabido utilizar esta serie de preparación para armarlo. El 3-0 de ayer puede ser algo engañoso, porque España quizá no mereció tanta ventaja. Pero fue, como en partidos anteriores, un equipo serio.

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