El placer de la contemplación de un filme magistral
Si el cine de Max Ophüls de los años treinta y primeros cuarenta posee indudable interés, con piezas indispensables como Liebelei o De Mayerling a Sarajevo, el de su última época -con parada y fonda en Hollywood- puede calificarse de magistral.Títulos como Carta de una desconocida, Almas desnudas, La Ronde, Le plaisir, Madame de... o Lola Montes son, en efecto, grandes muestras del que se ha dado en llamar el más romántico de los cineastas.
Le plaisir -hoy, sólo por una noche, El placer-, rodada en 1952 está compuesta de tres capítulos que tienen a narraciones de Guy de Maupassant como punto de partida. El filme tiene como protagonistas a Ambroise, el que fuera peluquero de la Ópera de París que no se resigna a envejecer; a Madame Tellier, patrona de un elegante burdel y Jean, pintor que se enamora de su modelo y acaba casándose con ella.
En todos estos capítulos hay un exquisito lujo, gran reconstrucción de época fin de siglo y unos movimientos de cámara elegantes hasta lo indecible ("El día en que le quitaron su grúa, pensé que jamás volvería a sonreír", dijo, en cierta ocasión de Max Orphüls, James Mason, actor en dos de sus películas).
Homenaje cinematográfico
Como si de Un americano en París se tratara -aunque en blanco y negro, muy bien fotografiado por Matras y Agostini- Le plaisir podría entenderse como un homenaje cinematográfico a todos los grandes momentos pictóricos franceses.
Y, como en la inolvidable La carrosse d'or, de Renoir, la película lleva implícita una reflexión sobre la vida y su representación.
Esta película, no obstante -interpretada muy bien por actores de la talla de Danielle Darrieux, Claude Dauphin, Simone Simon o Jean Servais, entre otros-, habrá perdido todo su sentido con el doblaje.
El espíritu burlesco y burdelesco de la Joie de vivre en castellano será tan falso como un esquimal vestido de lagarterana.
'El placer' se emite hoy a las 21.30 por TVE-2.


























































