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Reportaje:SALUD

Botiquín de verano

Los accidentes aumentan durante las vacaciones

Cada vez que se inicia un período de vacaciones las cifras de los muertos y heridos en accidente de tráfico ponen el contrapunto trágico. Pero éstos no representan, en realidad, nada más que la punta del iceberg de los múltiples accidentes que se producen, paradójicamente, en el tiempo que dedicamos a reponer las energías gastadas a lo largo de todo el año. Los riesgos provienen, básicamente, de un triángulo formado, junto con la carretera, por el sol y el agua. Conviene estar preparados para atender los casos que se puedan presentar de traumatismos, insolación y ahogamiento. Especialmente en el caso de que las vacaciones se realicen en compañía de niños y ancianos hay que incluir en el equipaje -o comprarlo al llegar al punto de residencia- un equipo mínimo para primeros auxilios. Si éste se compone de demasiados elementos puede acabar siendo un estorbo, pero no hay que olvidar nunca un frasco con antiséptico, compresas de gasa, tiritas, tijeras, termómetro, esparadrapo y curas secas.

La inmensa mayoría de los traumatismos que se producen en estos días, como las caídas de las bicicletas, no tienen mayores consecuencias que una contusión más o menos grande con su consiguiente moretón. La aplicación de una bolsa de hielo disminuye la hinchazón y el hematoma. Si el dolor es intenso, persistente y, desde luego, si 24 horas después del traumatismo hay dificultades para mover la parte afectada conviene consultar al médico. En la maleta, junto a los bañadores y el botiquín portátil, hay que incluir siempre los volantes de desplazamiento para recibir asistencia sanitaria en el lugar de residencia temporal.

Ahogamiento

Mucha más gravedad suelen tener los ahogamientos si, aunque se rescate a la víctima con vida no se sabe eliminar rápidamente el agua de los pulmones. La muerte se produce porque el agua penetra en las vías respiratorias cuando la víctima lucha por respirar y, al mismo tiempo un espasmo de la epligotis bloquea el paso del aire.

Los efectos que se producen en el organismo son diferentes según el ahogamiento se origine por agua dulce o agua de mar, debido a la elevada concentración de sales que tiene esta última. Pero, tanto en un caso como en otro, hay que eliminar rápidamente el agua que se encuentra en la cavidad bucal volviendo hacia un lado la cabeza de la víctima, y reanimarla con la respiración artificial mientras se la lleva a un centro hospitalario.

Golpe de calor

Si el calor reinante es tan excesivo que el cuerpo no puede regular la temperatura en los 37 grados mediante el sudor se produce un estado peligroso, especialmente para los niños, al que se denomina golpe de calor. La insolación es la forma más común de esta afección y sobreviene generalmente después de un tiempo prolongado de exposición al sol sin nada que proteja la cabeza.

Los síntomas más comunes son dolor intenso de cabeza, sed, náuseas y temperatura muy alta, superior en ocasiones a los 40º centígrados. Para conseguir que ésta descienda hay que aplicar paños de agua fría en la cabeza y, por supuesto, situar a la persona afectada en una habitación fres- ca. Si no se recupera hay que avisar al médico, especialmente si se nota que " la persona sufre algo de confusión mental o pierde el sentido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de agosto de 1985