Cauto optimismo en Wall Street ante los confusos factores económicos, políticos y financieros

Bastantes analistas financieros se han centrado recientemente en el estado de ánimo de los portfolio managers, los responsables de las carteras, que cuando la bolsa registra altos históricos se encuentran con una sorprendente falta de optimismo. Con un alza bursátil del 15% en los últimos seis meses, la comunidad financiera debería estar celebrándolo y, sin embargo, sólo existe un cauto optimismo, ya que los actuales factores económicos, financieros y políticos son ciertamente confusos.La economía crece demasiado lentamente, con el consiguiente perjuicio para el nivel de beneficio empresarial; el dólar, que todavía se encuentra muy alto, continúa dañando al sector industrial, aunque una corrección brusca de la divisa norteamericana podría alejar las inversiones extranjeras de los mercados financieros de Estados Unidos; el Congreso parece incapaz de solucionar el tema del déficit, mientras que el proyecto de reforma fiscal se encuentra estancado. Estos hechos forman un contexto poco esperanzador para los inversores y, sin embargo, la bolsa prosigue tenazmente en niveles récord, desafiando las perspectivas negativas que mantienen muchos analistas.

Pero, a pesar de las actuales incertidumbres, Shearson Lehman / American Express mantiene el "sino punto de vista positivo de hace bastante tiempo. A pesar de que las correcciones pueden hacer acto de presencia en cualquier momento, la tendencia básica es alcista en estos momentos, tanto para el mercado de bonos como para el de renta variable, puesto que la economía norteamericana se encuentra inmersa en un proceso de desinflación que permitirá un descenso de los tipos de interés. En los últimos tres años, la inflación ha disminuido del 10,4% al 3,7% y los réditos de los bonos del Tesoro a largo plazo han descendido del 15% al 10%. El índice de la bolsa, por su parte, pasó de 853 a 1.330. Si la inflación se mantiene en los niveles actuales, no sería sorprendente que los tipos cayeran aún más y que el mercado de valores prosiguiera su avance.

También cabe destacar la reunión que ha mantenido la Reserva Federal para tratar de establecer una política monetaria para los próximos meses. No ha trascendido nada, pero los inversores temen que, a raíz del fuerte aumento de los agregados monetarios, se retrase el tan esperado recorte de la discount rate (tasa de descuento). Estos temores se tradujeron en un descenso del mercado de bonos que, sorprendentemente, no afectó a la bolsa.

El dólar, por su parte, perdió durante la semana sucesivos puntos de soporte, empezando por la cota tres marcos y llegando a 2,90 marcos. La debilidad de la divisa norteamericana está originada más por motivos técnicos que fundamentales.

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