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El golpe

El día en que Perico Delgado ganó la Vuelta Ciclista a España

Barcelona
Robert Millar le sacaba 10 segundos al colombiano Pacho Rodríguez, 1. 15 a Pello Ruiz Cabestany, y 6.13 a Perico Delgado. Quedaban 200 kilómetros entre Alcalá de Henares y Segovia, con tres puertos de 1ª categoría: la Morcuera (kilómetro 94), Cotos (124) y Los Leones (157). Millar se obsesionó en pegarse a Pacho y Pello, pensó que Delgado jamás alcanzaría los 6.13 de ventaja y, cansado de resistir los ataques del colombiano, fue incapaz de recuperar el terreno perdido en los últimos kilómetros. Delgado entró triunfador en su casa, Segovia, con cerca de siete minutos sobre Millar. Fueron cinco horas y media de lucha intensa, en la que al final la unión entre todos los equipos españoles acabó con el liderato del escocés. Todo ello sucedía en la tarde del pasado sábado, con media España frente al televisor.

Fue como una fotografía. Allí arriba, rodeado de nieve, frío y un aire molesto, segundos después de pasar bajo la pancarta del alto de Los Leones de 1ª categoría a tan solo 43 kilómetros de la meta, el escocés Robert Millar, que horas antes había declarado que "para ganar la Vuelta me basta con pegarme a la rueda de Pacho Rodríguez", veía como el pendiente de su oreja izquierda brillaba en la copa que proclama al vencedor de la Vuelta Ciclista a España. Se acordará de aquel momento mientras viva. Fue sólo un segundo dentro de las 100 horas de la Vuelta 85. Pero un segundo en el que Millar, entre chuleta y simpático, se atrevió incluso a acercarse a Pello Ruíz Cabestany y Pacho. "No ha podido ser. Lo siento. Lo habeis intentado, pero no ha podido ser", les dijo.Pello y Pacho se miraron sorprendidos, mientras Millar ladeaba ligeramente su cabeza hasta tocar el hombro y levantaba ligeramente las cejas. En aquel mismo segundo, los números 71 y 59 ya le sacaban tres minutos y medio al líder. Millar, al parecer, los despreciaba, obsesionado como estaba en que Pello y Pacho no se distanciaran ni un metro. LLegaría con ellos, pero perdería la Vuelta. En Segovia, ganó el 59, José Recio (Kelme), y el 7 1, que no era otro que Perico Delgado (Gin MG-Orbea), llegaría a casa 6.47 minutos antes que el pendientes, proclamándose vencedor de la Vuelta, con 36 segundos de ventaja sobre el escocés.

La noche anterior, cuando Txomin Perurena, director del Orbea, planeaba la etapa, Pello había prestado al perfil de la etapa más atención que Perico. Al fin y al cabo, Perico es de allí; de Segovia, y se conoce aquello como la palma de la mano. Txomin señalaba los puntos fatídicos. Pello los miraba en el mapilla de la Vuelta, mientras Perico apuntaba "ojo que allí hay un bache ... cuidado que aquel repechón engaña mucho ... vigila que si hace frío será terrible..." En realidad, estaban montando la etapa para Pello, que era el que estaba a 1.15 del líder. Él y el colombiano Pacho Rodríguez, a 10 segundos, iban a apurar su última oportunidad. Perico, que figuraba sexto de la general a 6.13, se limitaba a ayudar a su director y a su amigo.

Acababan de cenar y Perico quiso repasar el golpe. "Veamos" le repitió a Pello mientras Txomin miraba una y otra vez el dichoso perfil, "Cotos tiene un empedrado pues bien, -a mitad de ese empedrado es cuando atacó yo. Tú ni te mueves. Casi seguro que se vendrá alguien conmigo, pero tú allí quieto. Hay que intentar romper la carrera, que se fraccione y, una vez pasados los puertos, te será más fácil dejar a Millar". En otra habitación, Javier Minguez, director del ZOR-Gemeaz, lo tenía más fácil. Su pupilo, Pacho Rodríguez, tan sólo estaba a 10 segundos. La distancia de un pinchazo. En otro hotel, Roland Berland, cabeza pensante de ese equipo que suena a coche de carreras (Peugeot-Shell-Michelin), le repetía sin cesar a Millar que no se separara de Pacho y Pello. Al fin y al cabo, era lo que el escocés había proclamado a los mil vientos tras resistir en la contra reloj de ese día.

Pero la cosa empezó mal. Bajando la Morcuera, primer puerto importante de la etapa, el asunto empieza a fastidiarse. Resulta que Pello se hace un lío con él chubasquero y, claro, los otros aprovechan el momento para cortar, pero Perico y Pello realizan un gran esfuerzo y, con la ayuda de Anastasio Greciano y Ricardo Zúñiga, logran conectar de nuevo. José Recio tenía ganas de marcha. Muchas ganas. Y acto seguido, Recio se va con Perico, un Fagor, un Kas y un Zor (José Luis Navarro). Eran las primeras rampas de Cotos, todavía a 85 kilómetros de la meta. Detrás, pincha Millar. Pacho y Pello se ponen de pie sobre la bicicleta y se lanzan rumbo a lo desconocido. Contactan con el grupo de escapados, donde Perico y Navarro toman la responsabilidad de tirar y tirar para impedir que Millar les alcance.

El grito de Pello

Recio, que parece movido por las mismas inquietudes que su director Rafael Carrasco, está inquieto. Recuerda su victoria del pasado año también en Segovia y, faltando un buen tramo para coronar Cotos, se levanta en su bicicleta Eddy Merckx y decide enseñarles el culote a los que TVE denomina cabeza de carrera. Se va solo. Hay un tira y afloja y Perico se va con cinco más. "Me puse fuerte, fuerte", llegaría a comentar el campeón y, a un kilómetro de la cima, se enganchan Pacho y Pello. Millar se ha quedado ligeramente. Pacho es líder.Nada más pasar Cotos, Perico tira y tira, intentando evitar que enlace Millar. En ese instante, Perico trabaja para Pello. Pero, un kilómetro antes de Navacerrada Millar consigue contactar con los que persiguen a Recio. De nuevo todos juntos detrás de Recio. En un segundo, todo lo bueno sucede en un segundo, Pello, viendo que es materialmente imposible despegarse de Pacho y Millar, se acerca a Perico y le grita casi al oído "¡tira, tira, Perico, tira tú!" Le hace un hueco y, como si se tratase de una rampa de despegue, Delgado sale disparado en busca de Recio. Hace frío, pero no se nota. Bajando Navacerrada, Perico coloca su barbilla sobre el tubular delantero y se lanza en busca del Kelme, al que da alcance cuando todavía restan 63 kilómetros de carrera.

Recio ve llegar a Perico y decide estar a la espectativa. Total, él está a 1.07.19 y lo único que pretende es ganar la etapa. Empieza la subida a los Leones. El grupo de Eric Caritoux y Navarro está a un minuto y el lídera dos. Perico mira, de reojo a Recio. En ese momento teme que no le ayude y le ofrece un estimulante imposible de detectar en el control antidoping. "Pepe, si me ayudas, cuando lleguemos a Segovia no te disputo el sprint. A mi no me interesa la etapa, lo único que quiero es que detrás se vaya deprisa". Pese a que Pello le ha dado su bendición, Perico sigue pensando en su compañero, pues está cinco minutos más cerca del líder que él.

Recio acepta y, a los pocos metros, Rafa Carrasco se acerca a Delgado y le grita "¡tira, Perico, tira, que puede haber sorpresa". Txomin se había quedado con Pello, tal vez para que Millar siga pensando que Ruíz Cabestany es el único peligro que tiene. En ese último puerto, Pacho intenta dejar a Millar en tres o cuatro ocasiones, pero el escocés resiste todos los envites. "El frío nos jugó ese día una mala pasada, porque no es lo mismo un Pacho con frío que con sol", dice Mínguez. El tándem Perico-Recio corona el tercer puerto con un minuto sobre Caritoux y 3.15 sobre Millar, Pello y Pacho. Faltan 43 kilómetros.

"Corríamos como descosidos", comenta Delgado. A los pocos segundos, el coche del ayudante de Txomin se coloca junto a los dos escapados, pero Rafa Carrasco sigue siendo el que más grita. "A morir, Perico, a morir, que esto marcha". Perico y Recio tiran sin cesar. De pronto, desde el coche de su equipo le dicen a Perico que "Txomin dice que apreteis, que atrás han parado". Es la primera vez que Delgado ve la luz al final del túnel. "Pensé que Millar empezaba a acusar la soledad del líder o que tal vez estaba esperando a algún compañero que le ayudara". Pero el pendientes estaba solo. Muy solo.

La explicación de Perico

Carrasco no cesa de cantar diferencias a Perico que, de pronto, no se acuerda cuanto le saca el líder. "Rafa, cuanto me saca Millar!", le grita Delgado al director del Kelme. "¡6.l3, Perico, 6.13! Tira a morir que lo ganas". Mientras, atrás, se produce un hecho que va a contribuir al triunfo del líder del Orbea. "La verdad es que yo no entendía nada, nada", cuenta admirado Javier Mínguez. Al pasar por los Ángeles de San Rafael, a 29 kilómetros de la meta, el Panasonic que tiraba de Millar deja de hacerlo. El pendientes habla con su director y parece tirar la carrera. Mínguez se queda atónito. Millar se viene abajo. "Los de delante con moral y él desmoralizado ... total, alas para Delgado", comenta Mínguez que, en ese momento, ya ha decidido echarle una mano a su amigo Perico. El director del Zor mira- a sus compañeros de coche y sentencia: "Os puedo asegurar que, llevando el maillot amarillo, yo no pierdo esta Vuelta".Delgado cumple su palabra y deja ganar a Recio, que se lo tiene merecido. Luego conseguiría unos segundos entre abrazo y abrazo para agradecerle su gesto a Mínguez. "Tu sabes, Perico, que si yo quiero la Vuelta la gana Millar y Pacho es segundo", le dice Mínguez. Y Delgado, que de esto sabe un rato, se lo explica así a un incrédulo que está junto a él. "Sí, hombre, sí. Entre nosotros y el grupo de Pello, Pacho y Millar, estaba el grupito de Caritoux que llevaba dos Zor (José Luis Navarro y Álvaro Pino). Mínguez podía pedirles a ambos que esperaran a Pacho, que hubiera arrastrado a Pello y Millar. Y entre todos, aunque posiblemente no nos hubiesen dado alcance, pues Recio y yo ibamos como motos, sí hubieran permitido que el escocés llegara a Segovia dos o tres minutos antes. Ganaba Millar y Pacho acababa la Vuelta en segundo lugar". El incrédulo ya sabe porque Perico le ha dado las gracias a Mínguez que, de pronto, abandona su conversación, vuelve junto a Delgado y le pregunta "oye, Perico, ¿tú recuerdas quien fue segundo en la Vuelta del 83?" "Yo no", contesta el Orbea. "Yo tampoco, ya ves de que sirve ser segundo o tercero. De nada. La Vuelta sólo la gana el primero. Felicidades, chaval".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de mayo de 1985