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La tercera ampliación del Mercado Común

Mario Soares afirma que ahora podrán resolverse mejor los problemas con España

La prensa progubernamental portuguesa ha echado las campanas al vuelo para celebrar la conclusión de las negociacioes sobre el ingreso de Portugal en la CEE. Mario Soares, exultante, anunció la "buena nueva" a sus compatriotas, prometiéndoles que la integración va a "cambiar todo" en Portugal y que dentro de cinco años el país será "completamente diferente, y mucho mejor para todos los portugueses". Hasta dijo que se podrán resolver mejor los contenciosos con Madrid.

Modernización, desarrollo, mejora de las condiciones de vida y de las relaciones entre Portugal. No hay sueños que no se conviertan en realidad gracias al Mercado Común, al partido socialista y a su secretario general.

Pero son demasiadas las voces dis cordantes. Partidos políticos reticentes, cuando no abiertamente hostiles, como el comunista, empresarios y sindicatos, llevan la opinión pública lusa a adoptar una posición de prudente expectativa: en ocho años de negociaciones, la mayoría se han convencido de la "inevitabilidad del ingreso", pero pocos creen que la adhesión tendrá efectos beneficiosos a corto plazo.

El pesimismo que los comunistas transmiten al movimiento sindical es extrañamente parecido al de la Confederación de la Industria Portuguesa. Esta prevé que el sector será arrasado por la concurrencia europea y española. Soares ha negado cesiones a España y ha prometido la mejora de relaciones entre Lisboa y Madrid.

Los negociadores aseguran que lograron "todo lo que querían en Bruselas". Pero Soares sabe que las futuras negociaciones hispanolusas sobre el régimen transitorio de las relaciones bilaterales van a ser seguidas y medidas al milímetro en Portugal.

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