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Crítica:El cine en la pequeña pantalla

Sin sorpresas

La noche del cine español es un programa que acostumbra a poner en evidencia a quienes escribimos antes de la emisión unas líneas que pretenden ser orientadoras. A menudo, del filme sólo sabemos lo que otros han dicho y esos otros no siempre son de fiar.Así, por ejemplo, hará cosa de dos semanas, una película de Enrique Herreros era considerada, a priori, como una españolada más o menos exótica, pero bastó con ver las primeras secuencias del filme para descubrir que detrás del asesinato de Nati Mistral estaba una curiosísima propuesta de serie negra, entre onírica y superreal.

Desgraciadamente, la película de hoy no da pie a las sorpresas. Don Quíjote, de Rafael Gil, es un buen exponente del cine de prestigio de los años cuarenta, avalado por académicos y toneladas de cartón-piedra, con Rafael Rivelles como declamatorio hidalgo.

Aunque esta versión del Quijote tiene fama de farragosa y poco imaginativa, hay quien la ha defendido entusiásticamente. Entre sus admiradores figura Luis Buñuel.

Don Quijote, como otras cintas del mismo período, corresponde a una política de producción que buscaba en textos literarios de prestigio una temática que la censura negaba. Sí hasta 1944 se produjeron algunos filmes en los que la guerra civil era material para a épica de los vencedores, la necesidad de renunciar a la parafernalia fascista hizo que los productores volvieran la mirada hacia atrás.

Ya se sabe, ni los adulterios del siglo XVIII ni las críticas a los gobernantes del XVI afectaban la incuestionable España franquista, a no ser que algún cineasta malintencionado propusiera paralelismos peligrosos. Pero ese era un privilegio que reservó para sí el propio Caudillo, obsesionado por dorar sus orígenes familiares.

De todas maneras, con Cervantes, aunque estuviera muerto, también había que andarse con cuidado, ya que en su nombre cualquier autoridad de medio pelo tenía derecho a criticar al cineasta. De ahí la rigidez y envaramiento de ese Quijote, y de ahí el entusiasmo de Luis Buñuel, que debía sentir que Rafael Gil había hecho con Cervantes lo mismo que él había realizado con Cumbres borrascosas. Claro que involuntariamente.

Don Quijote se emite hoy a las 21.25 por TVE-2, en la segunda parte de La noche del cine español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de febrero de 1985