En defensa de Marías
En fecha reciente, el diario EL PAIS ha atribuido al profesor Julián Marías la condición de inspirador, mediante su doctrina y su pensamiento filosófico y Político, de determinados movimientos dictatoriales.Quienes escribimos esta carta conocemos muy bien a Julián Marías; seguimos sus cursos y nos preciamos de considerarnos discípulos de su brillante magisterio.
Hemos aprendido de él a rechazar cualquier tipo de dictadura, tanto las que se presentan de manera clara y abierta, como aquellas otras que no se dicen tales, y que utilizan en su propio favor las apariencias formales de la democracia. Si algo sobresale en Marías, en sus ideas y en sus enseñanzas, es el atractivo de la libertad y el compromiso con ella. Y por defender al hombre libre se ha visto él -y durante muchos años- marginado, apartado de los medios oficiales y públicos de la cultura española. Supo llevar con dignidad aquella persecución, y le sobra hoy autoridad moral para denunciar cualquier clase de opresión sobre las conciencias y sobre los comportamientos externos. Esto es, precisamente, lo que nosotros aprendemos del profesor Marías, y lo que él enseña a cuantos se preocupan mínimamente de seguir su trayectoria de pensador, de leerle y escucharle en su ininterrumpido servicio a la verdad.
Así queremos testimoniarlo mediante estas líneas, puesto que nos consideramos obligados a ello; a rechazar una nueva calumnia sobre Julián Marías, calumnia que sólo puede nacer del miedo a su palabra, del temor a su insobornable actitud contraria a toda dictadura-


























































