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España alcanzó un resultado superior a sus méritos

El camino del Mundial de México empezó con un partido en el que España alcanzó un resultado superior a sus méritos. No controló el encuentro, pero tuvo acierto en las llegadas y precisión en el remate, hasta el punto de que aún sin una gran producción de juego marcó tres goles y forzó al meta contrario a tres buenas paradas. La presentación de Bu tragueño fue prometedora y quedó rematada con un precioso gol en el último minuto.La salida de España impresionó por su brio, buena peana sobre la que aupar la calidad de varios de sus hombres, superior a la de los galeses. El planteamiento era valiente y acertado. Con Señor en la media, España sólo dejaba atrás a dos marcadores y al líbero Maceda y armaba una excelente línea del centro del campo, donde el buen entendimiento con la pelota de Señor y Francisco, la potencia de Víctor y la actividad atosigante de Gordillo oscurecían a la fogosa y nada desdeñable media galesa. Arriba se contaba con la velocidad de Rincón y Butragueño y con el regate de Carrasco.

Con ese brío inicial, España empujó hacia atrás a Gales, a pesar de la fuerza y disciplina de pressing de los británicos. Butragueño retrocedía algo, tanto para tomar contacto con el balón en la media como para abrir mayores espacios arriba, para la carrera de Rincón o la suya propia, y a una de ésas, a los siete minutos de juego, cazó un balón en la media, lo jugó bien, y el desplazamiento largo que siguió fue aprovechado por la carrera de Rincón que, mano a mano frente al portero, supo ver cómo éste le ofrecía demasiado espacio por el segundo palo y cruzar bien a ese lado. Uno-cero.

El pequeño respiro que siempre sigue a un gol le fue muy negativo a España. Gales apretó los dientes, se puso a correr y a entrar duro y ya, hasta el descanso, las cosas no volvieron a ser de la misma manera. Hubo incluso fases del juego en que la media galesa llegó a ahogar a la española donde, para más problemas, Francisco sufría un golpe a la media hora de juego que le obligaba a abandonar el campo. La suerte para España fue que la fenomenal fuerza de Gales, su insistente pressing y su sentido práctico para progresar en la media, no se prolongaban con un buen juego en la delantera, donde la falta de calidad se acusa más. A pesar de eso, Gales dio sustos a España en la primera parte y obligó a Arconada a una buena parada. Con menos juego, España obligó a Southall a un par de buenas intervenciones, en un espectacular cabezazo de Maceda en un córner y en un gran disparo de Señor desde fuera del área.

En la segunda parte hubo momentos en que la cosa pareció ponerse fea. A pesar que de salida se vio a Carrasco entrar más en juego y participar en dos llegadas de gol, lo que ya mejoraba con mucho toda su aportación de los primeros 45 minutos, y aunque Butragueño y Rincón también se dejaban ver, Gales seguía imponiendo su fuerza en la media. Además de eso, Phillips, desde su posición de medio ofensivo pegado a la banda derecha, y Curtis, arriba, empezaron a dejar ver cosas de calidad. Hughes se partía la cara en los choques y Arconada parecía correr peligro. Incluso tomó un gol, anulado por el árbitro por estimar que su autor, el propio Hughes, había desplazado a Maceda antes de hacerse con el balón. La media estaba achicharrada por el ritmo y la dureza de los galeses y no conseguía restablecer la situación.

Así estaban las cosas cuando, tras escapársele a Butragueño un gol claro y ya se entraba en los diez últimos minutos, que amenazaban con ser angustiosos, Carrasco coló por la escuadra un libre directo provocado por Rincón en su última acción, que le costó salir del campo lesionado. Y, ya con la calma del partido resuelto, Butragueño decidió, antes de que se acabara el partido, que con lo hecho no había suficiente y, sobre un balón al claro de Gordillo, edificó un precioso gol, hecho de velocidad, talento y serenidad impropia de un debutante veintiunañero.

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