El incesto
Acabo de leer el artículo de Lidia Falcón, y me siento horrorizada por la falta de justicia o, lo que es peor, por la benignidad de los jueces ante delitos tan aborrecibles como la violación de niñas por su propio padre.Hace pocos días escuché en la radio un testimonio estremecedor de una joven que prefería dormir en la calle antes que en su propia casa, ya que su padre la había violado repetidamente, y en lugar de estar en la cárcel cumpliendo una larga y merecida condena estaba en su casa, pues en el juicio sólo fue condenado por abusos deshonestos de la hija de su esposa, ¡para tratar de disimular el hecho de que era su propia hija!
Sinceramente, siento vergüenza como española de que, a finales del siglo XX, tengamos que soportar una justicia que tan mal protege a los más débiles. Estoy con Lidia Falcón en que este delito debería estar tan perseguido o más que el robo-


























































