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El doctor Nicklaus

ENVIADO ESPECIAL

El doctor Nicklaus, como le llaman ahora los británicos después del título honorífico que le ha concedido la Universidad de Saint Andrews, no pudo iniciar con buen pie la 113º edición del Open Británico, en el que casi todo el mundo quiere verle nuevamente vencedor.

Nicklaus, que cumple en esta edición tantas participaciones en el Open como éste mismo de celebrarse en Saint Andrews (23), tiene en su haber tres títulos -los dos últimos conseguidos en este campo en 1970 y 1980-, siete segundos puestos, tres terceros y ha finalizado por debajo del sexto en cinco ocasiones.

Las apuestas al comienzo del torneo le colocaron en el tercer puesto de los favoritos con 10-1, detrás de Norman (9-1) y de Watson (9-2). Los aficionados, tanto si son de Saint Andrews como si no, quieren que el Oso Dorado repita sus triunfos.

Sin embargo, Nicklaus, que ganó sus dos últimos grandes torneos en 1980 (Open de Estados Unidos y Open de la PGA), tuvo un comienzo de torneo desmoralizador. Cuatro bogeys y un doble bogey en la primera vuelta, restados por tan solo dos birdies le llevaron a entregar una tarjeta con 76 golpes. Cualquier diría que esos cuatro golpes de más sobre el par del campo son suficientes para alejar a Nicklaus del favoritismo romántico.

Pero Nicklaus en 1981 entregó una tarjeta con 83 golpes, provocados en parte por una llamada telefónica urgente desde su casa en Ohio, en la que se le comunicó el accidente de uno de sus hijos. Al día siguiente hizo el recorrido en 66 y no quedó eliminado.

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