Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

La impugnación de Cuyàs por su inhabilitación condiciona el pleno extraordinario del Comité Olímpico Español

El futuro del Comité Olímpico Español (COE) se debate hoy, en su pleno extraordinario, en medio de una fuerte tormenta interior. Inicialmente sus miembros debían votar esta tarde a un nuevo presidente, tras la inhabilitación del anterior, Romá Cuyás, actual secretario de Estado para el Deporte. Pero Cuyás anunció ayer, oficialmente, su decisión de impugnar los acuerdos de la asamblea interior en la que se le destituyó. Esta acción puede modificar sustancialmente el contenido del Pleno y la situación de las tres candidaturas a la presidencia: Alfonso de Borbón, que la presentó ya oficialmente la pasada semana, y Jaime López Amor y Conrado Durántez que tienen previsto hacerlo esta misma tarde.

La inhabilitación de Romá Cuyás se produjo el 28 de junio, más por un cierto revanchismo contra el decreto ministerial sobre la nueva estructuración de las federaciones que por su labor en el COE, organismo que, según miembros cualificados del mismo, "apenas existe salvo como entidad diplomática cada cuatro años".Conrado Durántez, uno de los tres candidatos a la presidencia del Comité Olímpico Español, fue la persona encargada de instruir el expediente contra Cuyás, lo que, a juicio prácticamente de la totalidad de miembros del COE, hizo con "absoluta pulcritud y equidad". Durántez, sin embargo, ya advirtió en su momento sobre la dualidad de aspectos que convergían. De un lado, una situación de hecho, al haber perdido Cuyás, como se evidenció en la posterior votación, el apoyo de la mayoría de miembros del COE. Pero, de otro, una situación de derecho difícilmente asumible al "quebrantarse un principio de legalidad, porque la inhabilitación de Cuyás no estaba contemplada en los estatutos". Juristas consultados por este periódico afirmaron al respecto que "no puede haber delito o pena que no esté establecida en la Ley".

La decisión de Cuyás, esperada, por otra parte, aumentó en la tarde de ayer un cierto movimiento que ya se venía observando en fechas anteriores, en el sentido de que "lo más conveniente sería postergar la elección de presidente". Esta tesis la sostenían miembros del COE, independientemente de la acción de Cuyás, con lo que dejarían al organismo olímpico español "en una situación ya de absoluto descrédito", al darse el supuesto de que una supuesta decisión judicial en favor de Cuyás le haría volver al puesto de presidente del COE, con lo que la posible elección de hoy no tendría validez.

Cuyás señaló a EL PAÍS que "he meditado muy seriamente mi decisión, que no es política, sino muy personal. Y la he anunciado antes del Pleno, para que nadie pudiera pensar que la adoptaba contra la persona determinada que pudiera salir elegida. Es cierto que existe una confusión en todo este tema, cuyas consecuencias son negativas en cualquier caso, pero es evidente que el proceso no lo he empezado yo". Cuyás afirmó que de no impugnar su inhabilitación, habría presentado su dimisión como miembro del COE. Hoy no asistirá al Pleno.

"La ceremonia de la confusión", según diversas fuentes del COE, puede estallar hoy. Inicialmente tres candidatos aspiran a conseguir el puesto de presidente: Alfonso de Borbón, Jaime López Amor y Conrado Durántez. Alfonso de Borbón, presidente de la Federación de Deportes de Invierno, regresaba a última hora de la noche de ayer de París, donde sigue un tratamiento de rehabilitación en una clínica especializada. Hasta ayer era el único de los tres candidatos que ya había presentado su candidatura con las 20 firmas necesarias.

Al Duque de Cádiz le apoya una buena parte de miembros de la COFEDEN (Confederación de Federaciones Deportivas). Se asegura que cuenta, entre otros, con los cuatro votos físicos de los representantes del yudo, otros cuatro votos de los deportes de invierno en sus diversas modalidades, dos de pesca, uno de golf, uno de montañismo, uno de boxeo, uno de polo, dos de ajedrez, uno de deporte aéreo, uno de kárate, uno de billar y otro de minusválidos. La mayoría, como se ve, son deportes no olímpicos.

Jaime López Amor está apoyado por los presidentes que mayor oposición han planteado al actual secretario de Estado para el Deporte, Romá Cuyás, como Juan Manuel de Hoz (Atletismo), Enrique Landa (Natación), o Luis Soriano (Motociclismo).

López Amor, que fue director de Cultura Física y Deporte en tiempos de Jesús Hermida, matizó que "también me apoyan otras personas de todo tipo y color. Quiero ser independiente". Así, le apoyan también Manuel Fonseca (Piragüismo), Alfredo Goyeneche (Hípica) Antonio del Rincón (Galgos) o Gómez Roldán (Gimnasia). López Amor negó que Pablo Porta le apoyase.

El tercer candidato, Conrado Durántez, insistió ayer en que "todo este proceso debía haber esperado al término de Los Juegos". Asegura que "nunca he ambicionado cargo alguno, porque mi mayor preocupación ha sido, y sería en caso de salir elegido, divulgar por encima de todo los valores olímpicos, y pensar en los deportistas cuando dejan la competición, en el ser humano".

Una curiosa votación

Durántez cuenta, entre otros, con el apoyo del denominado "grupo catalán", como Ernesto Segura de Luna (Baloncesto), Alberto Portell (Voleibol), Miguel Company (Vela), al margen de otros miembros del COE como Victoria Ibarra o Francisco Camacho.

El candidato a la presidencia se elige por mayoría simple. Los miembros del COE son 115, de los que 112 tienen derecho a voto. Cada federación, olímpica o no, tiene un voto, es decir la misma fuerza la federación de atletismo que la de billar. Además, algunas federaciones tienen más miembros en el COE, al ostentar cargos en organismos internacionales. Casi todas las federaciones menores tienen algún cargo internacional, porque no existe la competencia de los grandes deportes. Así se ha llegado al absurdo de que las federaciones no olímpicas tengan más votos (47) que las olímpicas (43).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de julio de 1984