Tenis

John McEnroe e Ivan Lendl, finalistas de Roland Garros

Los dos primeros cabezas de serie de cada categoría disputarán las respectivas finales de Roland Garros. John McEnroe, número uno, e Ivan Lendl, número dos, lograron ayer la clasificación al derrotar, respectivamente, a Jimmy Connors y Mats Wilander. Martina Mavratilova, número uno, se unió a Chris Evert, número dos y clasificada el jueves, al batir ayer a Hanna Mandlikova por 3-6, 6-2 y 6-2. La final femenina se disputará hoy y en ella Chris intentará lograr su sexto triunfo en Roland Garros -un récord- y Martina luchará por el Grand Slam.

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Los dos hicieron el mismo gesto. Lendl y McEnroe levantaron el puño izquierdo hacia el cielo tras ganar en semifinales. Los dos ganaron en tres sets. McEnroe, 25 años, derrotó a Connors por 7-5, 6-1 y 6-2. Lendl, 24 años, venció a Wilander por 6-3, 6-3 y 7-5. Los dos tuvieron menos problemas de los previstos e intentarán conseguir el domingo su primer triunfo en Roland Garros. McEnroe cuenta con una ligera ventaja. Ya ha ganado cinco veces en torneos del Gran Slam: tres Open de EE UU y dos Wimbledon. Lendl, por contra, ha perdido cuatro finales del Grand Slam: un Roland Garros, un Australia y dos Open de EEUU. Además, McEnroe lleva ventaja de 10 a 8 a Lendl en sus enfrentamientos particulares. En las cinco últimas ocasiones McEnroe derrotó a Lendl, y salió victorioso en ocho de sus nueve últimos partidos.John McEnroe venció por 42ª ocasión consecutiva en un partido que duró un set, el primero. Connors mantuvo en esta manga un ritmo rápido, con bolas profundas que hicieron mucho daño a McEnroe. Tuvo su oportunidad, pero no la aprovechó. McEnroe perdió su servicio -su mejor arma ayer- en el noveno juego y a consecuencia de una doble falta. "Perdí concentración", explicó luego. Connors se colocó con 5-4 a su favor y con el servicio en su poder. Lo perdió, y el set con él y prácticamente el partido.

En el segundo set, Connors perdió la iniciativa. Varió su táctica, comenzó a jugar con bolas más lentas y altas esperando romper la paciencia de McEnroe en el fondo de la pista. "Me sentía muy a gusto en el fondo", comentó McEnroe. Connors se había equivocado. Quizá se dio cuenta con 3-0 en su contra. McEnroe protestó una bola que había rozado la línea Cuando John se dirigía hacia el juez de silla, Connors borró la marca con el pie, y se abrió un duro diálogo que llevó a los dos jugadores a insultarse en la red. "No deberías haber borrado la marca", le dijo McEnroe a Connors. Éste, con el dedo amenazador, corrió hacia la red y le dijo: "Has protestado todas las bolas y deberías mantener la boca cerrada". McEnroe siguió: "Has borrado la marca porque sabías que había sido buena". Y llegaron los insultos o, como dijo McEnroe, "el circo de Connors". McEnroe explicó su teoría sobre el enfado de su rival ayer, pero compañero en el equipo estadounidense de Copa Davis: "Connors necesita a veces odiar a su rival, insultarle, para estimularse a sí mismo. Sabía que estaba siendo dominado, y por eso provocó el incidente. Él se enfada con el rival, y yo conmigo mismo".

McEnroe no perdió la concentración por el incidente. Connors no ganó nada con él. Un incidente similar, en el que también intercambió insultos con su rival, desconcentró a Sundstrom en cuartos de final. Ayer no sirvió. McEnroe, con un tenis que parece insultantemente fácil, jugó perfectamente en el fondo de la pista. Acertó en los passing shots, en la volea, en el servicio. Hace todo con una sencillez impresionante. Además, sus reflejos, su perfecta situación y su acoplamiento a la tierra batida le permiten jugar casi andando, sin necesidad de forzar el ritmo.

McEnroe estaba contento: "Ha sido un día especialmente feliz". Estaba orgulloso de sí mismo: "He jugado un tenis muy inteligente en los dos últimos sets". Estaba, incluso, retador: "Puedo asegurarles que la final del domingo no será tan aburrida como el partido de hoy entre Lendl y Wilander. Jugaré al ataque y Lendl deberá arriesgar más. El partido no será tan aburrido. Lendl ha hecho ante Wilander un montón de pelotas lunares que no se verán el domingo".

Partido aburrido

Y es que el Lendl-Wilander fue un partido aburrido. Hubo largos intercambios de golpes que parecían eternos. Después de comer y con un sol que calentó las cabezas, más de un espectador se durmió en las gradas contando los intercambios como si fuesen ovejitas.Lendl jugó una táctica inteligente. Wilander da su mejor tenis cuando juega a la contra, cuando su rival arriesga. Ayer LendI no arriesgó jamás. Dejó la iniciativa a Wilander y éste, poco acostumbrado, no acertó al intentar abrir ángulos o acabar las jugadas. La táctica de Lendl fue similar a la que utilizó Aguilera en octavos de final ante el propio Wilander, pero el checo tiene, hoy por hoy, un juego más consistente y un mayor acierto en los golpes que deciden un partido.

Wilander realizó un mea culpa público tras el partido: "Debo cambiar mi táctica ante Lendl si él juega como hoy. Necesito una mejor volea y subir más a red". Wilander justificó también el haber perdido 12 veces el servicio: "Si fallo mi primer servicio, en el segundo Lendl me supera con restos muy duros y largos. Por eso lo único que hice fue poner, la bola en juego con un primer servicio muy blando".

Wilander no quiso dar un favorito para la final: "Los dos tienen una gran oportunidad para ganar". Connors fue más sincero: "No me importa quién gane".

La final de dobles masculinos la disputarán los checos Pavel Slozil-Tomas Smid contra los franceses Yannick Noah-Henri Leconte.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 08 de junio de 1984.

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